Los animales y las coincidencias causales

Un Gato

La llegada de un gato puede cambiar tu vida.

Quizá por la mañana, quiera jugar contigo y mientras tu duermes, comienza a arañar o clavar sus lindas uñas en ti, por todo tu cuerpo. Gracias a un edredón o cobija, puedes salvarte de buenos rasguños. 

Seguro trepara por cada esquina que pueda, por cualquier cosa que le permita subirse a través de sus uñas. 

Y probablemente será tan curioso que cualquier cosa que encuentre quiera jugar con ella, sobre todo si son tiras, hilos, o cosas en las que pueda meter sus uñas o moverlas fácilmente.

Cuando los tiempos de cariño llegan, se acerca y te acaricia con su piel suave, de repente ronroneará, esto todavía no lo entiendo bien, pues muchas veces antes de dormir, se puede acercar a ti y te ronroneará por un ratito y sus patas se moverán a través de alguna parte de tu cuerpo, como si quisiera darte un masaje y después se silenciará y dormirá junto a ti, muy pegadillo tocando tu piel. 

Es interesante, no se si suceda con todos los gatos o sea parte de la personalidad de cada uno de ellos, pero algo he aprendido de los gatos, ellos no tienen miedo, les encanta jugar, les gusta dar amor y recibir pero sólo por algunos ratos, son tan independientes que a veces pareciera que solo les importa su placer, pues tienen su felino bien arraigado, a veces parecieran pequeños tigres que asechan al querer jugar con tus manos, claro, muchas veces se trata solo de la edad del gato, mientras más pequeño son más juguetones, pero irán creciendo y también su calma llegará, sin embargo, seguirán siendo tan ágiles, yoginnis, que saltarán grandes alturas para poder llegar a extremos lejanos; miden muy bien las condiciones de la distancia para poder realizar grandes saltos asertivamente. 

Sin duda alguna, tener un gato por un día, un par de semanas, o toda la vida, marcará un momento importante en tu vida, su energía no pasa desapercibida pues es una energía fuerte, demandante y al mismo tiempo sencilla y limpia, los gatos gustan de su limpieza. 

Pero bueno, en fin, no hagas mucho caso de lo que digo, pues cada experiencia es distinta, junto con la personalidad del gato y de la persona con la que se encuentra. Para conocer a un gato, mejor vívela, pídele a un amigo o amiga su gato para que convivas con el o ella por un tiempo, o adopta uno, o si no te interesa, no importa, las experiencias de otro tipo llegarán, y seguro en una de ellas estará la energía del gato. 

El que yo he conocido es muy bello, muy bella más bien, aunque de repente si sorprende su personalidad, me ha enseñado sutilezas, que seguro en su partida comprenderé más afondo. Buena alineación. 




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