La abuela del Amazonas




Una noche de junio, en el salón de piso color madera y ventanas estilo japonesas se viviría un evento especial. El espejo tapizado de periódicos y un cúmulo de personas abiertas de corazón para esperar la llegada de la abuela, algunos esperando sanación, otros sabiduría u otra intención que les ayudase en su camino de vida.

Mi intención no la tenía bien definida, cuando el chamán estuvo hablando sobre la importancia de tener una intención ante la abuela pense que sería sencillo, sin embargo no lograba elegir una, me venían tres a mi mente: sabiduría, perdón y claridad en mi camino.

Al estar explicando el porvenir de la abuela apareció un ermitaño alacrán color casi güero, mi amiga Paulette corrió con su impulso natural de atraparlo y sacarlo del salón; tomó un vaso y como si fuera lo más fácil del mundo, lo metió en él y lo llevó afuera soltándolo entre las plantas. Después de esto todo prosiguió con tranquilidad.

Las velas alumbraban al chaman y la noche nos abrazaba aquel sábado 27 de junio del 2015. Estaba lista, todos estábamos listos, la abuela ya había llegado y todos teníamos que cantar Salud para que comenzara la sesión. Así lo hicimos y cada uno en su momento esperó a que le tocara su turno para su sanación, para entrar en su intención.

Mi intención comenzó con 3 pero en el momento en que me tocó con la abuela, otras intenciones llegaron a mi y algunas se mantuvieron: ser libre, tener comprensión, fuerza, amor propio, sabiduría, perdón, claridad en mi camino... así que me aventuré con mis miles de intenciones abierta ante lo que la vida me daría. La abuela comenzó con su sanación a nivel general, después de varios minutos mi cabeza comenzó a sentir mucha presión, sobre todo mi frente y la parte de atrás, mi cuerpo sentía escalofríos y todo empezó a volverse algo raro. Desde mi frente sentía que algo se expandía y quería abrirse. Comencé a ver colores distintos, fractales, sentía que mi mente iría a otra dimensión y de repente puff comenzaron ganas de devolver, quise contenerme y ayudarme de la respiración pero no pude, así que
 vomite y vomite sacando quién sabe qué tanto. 

Después de eso me di cuenta que no había entendido nada, el proceso de sanación se me escurrió entre los dedos sin tener claridad del mismo, el lenguaje de la abuela era confuso, por lo menos para mi. Pensé que quizás eran demasiadas intenciones ó tal vez lo único que necesitaba aquella noche era liberar todo. Dicen que el vomito es una purga que en esos momentos te saca mucho más que cosas físicas, saca lo emocional atorado, lo mental rígido y hasta la energía negativa. 

Hoy en día la abuela del amazonas y su poder de sanación sigue siendo un enigma para mi y si soy sincera, al escuchar a personas cercanas hablar de cómo les ha ayudado a sanar hace que me genere gran interés y ganas de conocerla más. 

La abuela viaja por todo el mundo, contando historias, haciendo limpias, dando visiones, entendimientos profundos y cambiando rumbos. Se dice que hasta ayuda a personas con enfermedades mentales complejas. 

Las medicinas tienen muchas formas, los maestros y estilos de sanación son variados e igual de poderosos.

¿Y tú alguna vez has conocido algún abuelo o abuela que te haya ayudado a sanar?  O quizás, ¿has conocido a la abuela del Amazonas? Me encantaría leer tu historia. 

Inspirador es La Naturaleza que contiene toda la medicina, inspirador son las personas que en su camino sanan a otros. ¿Qué o quién es medicina para ti? Tal vez tu mism@ eres medicina para los demás. 

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