Pensamiento colectivo, hombres y mujeres
El otro día salí a correr y llevaba puesto unas leggins que son muy chulas. Un pantalón negro pegadito que combina dos telas, una negra y otra traslúcida. Tiene varias lineas frontales en la parte de los muslos, haciendo una mezcla de diseño que me parece súper linda y que pueden lucir algo sexys.
He estado ya con el pensamiento, desde hace tiempo, de permitirme vestir como quiera, sobre todo respecto a lo sexy... un poco también desde la idea de hacerlo como un experimento, exposición o rebeldía sobre que la mujer puede vestirse como quiera y que en el hombre frente a esto, habría de mantenerse en respeto.
Aquella vez, tenía que cruzar un puente donde pasan trailers, camiones y automóviles, cruzo de un lado al otro y como está pegado a una caseta de cobro, siempre hay un buen momento para cruzar sin peligro y así llegar a mi ruta de correr.
Dentro de este observar, me di cuenta que los hombres me veían, hasta le bajaban la velocidad. Me encontré con otros en la calle y noté que su miraba pasaba de abajo arriba mostrando unos aires de lujuria. Una parte de mi les quería mentar la madre, otra parte de mi se percataba de este sentir, de estos pensamientos que me llegaban de “no quiero que me vean ni que me miren así”. Me di cuenta de un pensamiento que ya me había llegado en el pasado como un “no puedo mostrarme, o tener buen cuerpo, porque así hay menos peligro”... y notar que ese pensamiento deriva de algo más profundo, porque tengo la sensación que desde pequeña llegué a sentir o pensar eso. Esa necesidad de cubrirse el cuerpo, de no ser vista. Y claro que reconozco a mi madre diciéndome siempre algo sobre mi ropa, sobre que mi padre no le dejaba usar ciertas cosas y yo, a mi modo, con mayor razón lo usaba, haciendo ver que nadie podía decirme qué ponerme y mucho menos por creer que “no estaba bien” frente a los ojos de un hombre o de una mujer, según el caso.
Pero, curiosamente, esta reflexión que me trajo aquél día, me dió una sensación de haberme “cubierto” por capas en muchos momentos de mi vida y esas capas no solo fueron de ropa. Este poco respeto que se muestra en la cultura Mexicana me parece tan retrograda y se que en otros lugares es peor, aún así, frente a tanto feminicidio no puedo dejar de pasar en alto la cuestión de poderse vestir o no, como cada quien quiera, sin tener que rendirle cuentas a nadie o tener miedo de que alguien te haga algo porque llevabas minifalda o cualquier otra cosa que luciera "sexy" ante los ojos de otro.
Al mismo tiempo, me doy cuenta que esos pensamientos son míos y que el miedo es mío (porque realmente no es que me haya pasado algo), y que eso es alimentado por el propio pensamiento colectivo de que los hombres no respetan, que hay que tenerles miedo, que pueden herirme o hacer daño. Me doy cuenta de esos pensamientos y reflexiono el poder que le hemos dado a eso y me doy cuenta que es injusto para los hombres, porque esas etiquetas pueden volverse totales y es ahí donde se distorsiona y se pierde todo. Se que se han ganado ese título por las acciones de algunos, que es algo real que pasa y que la lucha de la mujer por ese respeto es necesaria, pero al mismo tiempo una línea muy delgada frente a la percepción que tenemos hacia los hombres.
Por otro lado, reflexioné sobre el dejarme ser vista, el dejarme gustar a otros. El permitir mostrar mi belleza y que sea reconocida, sin tener que sentirme mal por eso, sin tener que "afearme" para no sentirme vulnerable o sentir miedo... y esto ha sido tremendo. Mirar esto ha sido… wow. Dejarme gustar a otros implica gustar a personas que no me gustan y entender que no pasa nada. Es dar-me permiso a gustarle a señores mucho mayores que yo, o más jóvenes y conectar con el “esta bien”, esta bien ser vista y gustar... y saber que no pasará nada, esta bien que alguien más se de su “taco de ojo” y tener la seguridad de estar protegida, respetada, tranquila. Esta bien admirar la belleza.
Este tema lo he tenido en mente desde hace tiempo, porque me doy cuenta que otras cosas también me generan “vergüenza” y por eso no quiero ser visita… como el tocar un instrumento ó cantar, cuando en el fondo tengo muchas ganas de hacerlo, de emocionar o inspirar a alguien más.
Desde una mirada mas alejada de todo esto, en ambos casos, para mi significa “desnudarme” y permitirme ser vista, pudiendo gustar o no.
Gustarle a los demás debería sentirse como un gusto propio, un derroche de sensualidad, pero con un respeto dentro… donde el cerebro reptil (el instinto viceral) no esté guiando, sino el prefrontal, la parte consciente y entonces es un respeto consciente. ¿Será que realmente unos seres humanos están más evolucionados que otros?
Ese miedo que me entra al correr en una calle vacía donde pasan carros muy de ves en cuando, lo traspaso. A veces se me prende momentáneamente la señal de -alarma- con ganas de irme de allí o pensar en formas cómo escaparía… después regreso a mi presente y simplemente utilizo esa fuerza que me llega para correr mas rápido y cruzar el carro, dándome cuenta que todo esta bien y que logre traspasar el miedo y que todo esto me conectó con una reflexión más profunda.
En una ocasión me pasó que en una calle donde estaba corriendo un carro se frenó a mi lado, (esta es una carretera que me encanta correr porque esta lleno de plantas, está bastante sola y pasan muy pocos carros). Noté que había un señor que parecía gringo de unos 40-50 años y se me hizo raro, pero seguí corriendo. Mi perra se acercó a ese carro y yo seguí corriendo sin dar mayor importancia, aunque sintiendo un poco de miedo. Vi que el conductor abría la puerta y bajó a su perro. El señor movía su mano desde su ventana, en señal de llamado para que yo fuera. Ahí una señal de alarma se activó en mi, así que me giré para correr hacia el lado contrario y seguí corriendo muy rápido, volteé atrás y para mi sorpresa me di cuenta que el carro estaba regresando, dirigiéndose ahora hacia donde yo iba corriendo!! Mi alarma se elevó y corri más fuerte para poder llegar a una zona segura donde sabía que habría más gente, así que apresure el paso a mi máximo.
Al llegar a la esquina donde ya habia gente, bajé el ritmo y el carro me alcanzó, se frenó de nuevo y el señor bajó su vidrio y me pregunto por el nombre de mi perra, el me dijo el nombre de la suya (yo sin preguntarle), me di cuenta que si era un señor de USA. Se bajó del carro, me preguntó mi nombre y me dijo que no quería asustarme y que solo quería presentarle a su perrita a la mia ¿?, que había notado en mi una expresión de miedo y por eso se había regresado… yo sin querer decir mucho solo le respondía con la cabeza, el insistió en seguir queriendo tener platica y diciéndome por donde vivía y preguntándome en dónde vivía yo. Mi sensación de irme de ahi era tal, que sin hacerle mucho caso, poco a poco me fui llendo de ahí. Me me di cuenta que mi mecanismo de defensa -el miedo- hizo que no quisiera iniciar ninguna charla. Quizás el no pensó en que pararse en medio de la carretera a querer sacarle platica a una mujer que corría con su perra sería algo extraño… 😐 no lo se.
De regreso me fui pensando en qué tanto mi mente había conectado automáticamente con el miedo, teniendo o no razón y qué tanto realmente era extraño que en medio de la carretera se parara esa señor (gringo) de Estados Unidos para simplemente saber el nombre de mi perrita. Quizás en otros países otra mujer no lo habría tomado así?… quizás sea ese miedo colectivo que a las mujeres nos generan ciertas situaciones, como el andar solas, donde las señales de alarma se activan automáticamente.
La memoria colectiva nos ha generado tener miedo a los hombres, a ciertos hombres con mayor facilidad y eso tiene sus razones…qué compleja la mente, que complejo el cerebro.
Es curioso porque el movimiento 8M me hace pensar cómo el cerebro reptilineo esta activo en ambos casos: En el hombre que ve a la mujer como un -trozo de carne- que puede tomar cuando quiera o hacerle lo que quiera (como si no tuviera mayor valor) y la mujer que busca sobrevivir de esa situación enchufada del miedo y desvalorizada.
Este movimiento me reconecta con el voltearnos a ver como mujeres, reconociendo la herida que existe con el otro y desde allí, aclarando o alzando la voz, según sea el caso, respecto de cómo queremos ser tratadas, reconocidas, vistas, conectando con nuestro valor, primero hacia nosotras mismas y por ende con los demás.
Que podamos vestirnos, movernos y ser en libertadw, sin tener que ocultar nuestros cuerpos, nuestra voz… sin tener miedo a perder la vida por ser mujer, sin sentir miedo hacia los hombres. Por un mundo de consciencia y respeto mutuo 💜

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