Inconsciente - Consciente y el Deseo
Darse cuenta que los propios mecanismos de defensa, los miedos, las lealtades familiares y las creencias limitantes hacen que puedas o no seguir tu corazón al tomar una decisión es algo sumamente interesante, revelador y cabrón! Porque nos lleva, o por lo menos a mi, a reflexionar sobre cuántas veces hemos decidido o nó, desde la congruencia del ser; desde lo que realmente se quiere vivir, experimentar, sentir, probar y hacer diferente a como lo ha hecho el clan familiar.
Considerar que los deseos pueden ser mutuos, entre personas, es muy bonito. Pero es verdad que los deseos se pueden quedar ahí, sin más, en el plano mental o emocional, ocultos, sin que sean revelados, sin que aterricen en tierra firme.
Darse cuenta que la falta de sinceridad, verdad, entendimiento, confianza al expresar el sentir y pensar lo cambia todo y eso es muy potente. Porque por más que exista un deseo, si ese deseo es no dicho, puede quedarse enterrado toda la vida, provocando males en quien lo sostiene con fuerza, sin permitirse expresarlo, porque de ser un deseo fuerte, se cuela entre los huesos y se expresa de las formas más extrañas en todos los niveles: físico, mental, emocional, espiritual... pudiendo generar bloqueos en la persona.
Llega un punto que la sombra tiene que salir, pues no puede ser más sostenida, ni negada. Llega un punto donde lo oculto quiere ser revelado y la luz lo muestra, porque sino, no hay posibilidad del cambio. Es ese el momento en la vida donde lo inconsciente se vuelve consciente y ese proceso puede doler, y mucho.
Cualquier situación oculta que sea importante para la persona contiene mucha información, mucha emoción guardada, por lo que al destaparla se puede volver a revivir lo que se quedó enterrado, generando una gran catarsis en todos los sentidos. Y una cosa más interesante todavía, que propone la visión de los sistemas familiares, el árbol transgeneracional y las constelaciones familiares, es que si la persona logró mantener oculto ese gran deseo, es probable que en alguna generación que le siga, se revele, pero desde la propia experiencia del nuevo individuo.
Así que me parece sumamente importante la indagación personal, aunque duela tanto ver la sombra, ver lo inconsciente, ver ese deseo oculto. Aunque revelar ese deseo que yacía en las profundidades del ser pueda ser difícil de aflorar, aceptar, procesar, sentir, por la carga energética que conlleva esto, pero es muy revelador y liberador hacerlo, porque incluso nos permite ver, según sea el tipo de deseo, si es algo que pudimos haber hecho diferente (en toma de decisiones) y que nos lleva a un gran aprendizaje para hacerlo diferente en el futuro, o si incluso es un deseo que se piensa que nunca se podría lograr (lo cual parte de una creencia limitante).
En ambos casos, o en cualquiera que sea el caso, porque puede ser realmente cualquier tipo de deseo, lo importante aquí es la profundidad que contenga en el ser, pues podemos tener muchos deseos y que tengan diferentes grados, algunos deseos que no tengan realmente tanto peso en nosotros, pero yo hablo aquí de los deseos profundos, que mueven las aguas, que mueven la tierra, que mueven los aires, que mueven el fuego y el éter en la persona.
Por eso considerando esta gran hazaña y todo lo que contiene el hecho de revelar un deseo, realmente es esencial para poder liberarse de ese dolor, de ese bloqueo, para poder ser más libres y auténticos.
Y al revelar el deseo, no quiere decir que necesariamente se consuma, se cumpla; puesto que muchos deseos incluyen a un par, incluyen otros factores que se involucran y allí no siempre se es posible hacer algo. Por ejemplo, frente al amor no se puede obligar nada ni a nadie. Sin embargo, revelar un deseo implica soltar esa energía contenida, aceptarla, permitirle existir pero sin esperar nada.
Aunque claro que para poder realizar cualquier sueño o deseo, uno debe implicarse a trabajar por el, incluya a otra persona o no, igualmente hay que trabajarle. Y cuando incluye a alguien más, también es importante reconocer si el otro tiene la disposición de colaborar en formar algo muto, de reconocer qué es lo que te ofrece o puede ofrecer en su presente, para también lograr moverse desde la sinceridad, dándole importancia al amor propio, para así encontrar una armonía y congruencia en lo que doy y recibo.
Pero es verdad que cuando el deseo es hacia otro ser, el cual es importante saber si corresponde o no con tu propio sentir y querer hacer juntos. Además hay que poder observar qué es lo que el otro nos está espejeando, mostrando, gustando, puesto que es realmente su energía o la energía que le contiene y rodea que está generando esa gran atracción de querer estar cerca de dicha persona. Y en este caso, el mensaje final es que eso mismo reside en ti, es un potencial latente.
Y este ejemplo se puede ramificar en cualquier otro, en cualquier tipo de deseo. Lo importante aquí es mirarlo y aceptarlo, salir de la zona de confort, salir del no se puede, del imposible, salir de la negación. Pues se pueda o no en la realidad, es más importante aceptarlo que negarlo, por todo lo dicho ya.
Aceptar un deseo, por más -antiguo- que parezca es sumamente revelador y liberador. Al final de cuentas para la mente inconsciente no existe el tiempo. Así que cuando sea tu momento de mirar en lo oculto dentro de tí aquellos deseos guardados, enterrados y olvidados, permítete entrar en catarsis, permítete liberar esa energía contenida en pensamientos, emociones, que quizá también estaban guardadados en tu cuerpo. Permítete expresarlos de la manera más consciente y amorosa que te sea posible, aunque es verdad que no siempre es tan fácil sostener, o mejor dicho, liberar emociones tan fuertes y hacerlo al mismo tiempo, agraciadamente.
El atuconocimiento, el reconocimiento de patrones familiares, de tus propios patrones y la aceptación de tus deseos es pienso yo, el camino hacia la autenticidad; es el camino hacia tu propia libertad y dirección hacia lo que realmente eres y quieres, hacia el camino del corazón y del espíritu.
“La verdad os hará libres" -Jesús
"Tu visión se hará más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón... aquel que mira afuera sueña. Quien mira en su interior despierta." -Carl Gustav Jung
"Hasta que el inconsciente se vuelva consciente, el subconsciente dirigirá su vida y tu lo llamarás destino". -Carl Gustav Jung
"Lo que resistes, persiste" -Carl Gustav Jung
"Las emociones reprimidas nunca mueren. Están enterradas vivas y saldrán a la luz de la peor manera". - Sigmund Freud
"En efecto, hay deseos que jamás hallarán otra satisfacción que el hecho de ser reconocidos, es decir confesados". -Jacques Lacan
"Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas cambiarán de forma". -Wayne Dyer

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