El ave fénix y el limbo

«Una llama debe arder en alguna parte, de lo contrario no brilla ninguna luz; 

 no hay calor, nada»

~ Carl Jung ~



Ohh ave fénix que tienes la capacidad de renacer, gracias por enseñarnos la resiliencia, el poder morir y renacer, mostrándonos que en realidad no existe la muerte, todo es transformación. 

La muerte como tal no existe, aunque es verdad que en este mundo sea muy real, porque por más que queramos ser como el ave fénix, indudablemente la muerte en el cuerpo físico se da, es real, pues por lo menos en esta vida no vuelves más a ver a aquellos quienes ya se han ido del mundo terrenal, que se han transformado, que han vuelto al cosmos, a la mare tierra, a la "madre/padre" universal y han dejado este plano. Aunque sepamos que podemos seguir comunicándonos desde otro plano, desde lo oculto, lo sutil, el éter, desde lo que no vemos con los ojos físicos, aún así, sería tonto o un desperdicio desaprovechar a los que en vida se encuentran en este mismo plano y con quienes realmente quieres conectar y compartir. 

El ave fénix es una representación simbólica de nuestra capacidad de morir y renacer desde otros planos y aquí no hablo del cuerpo físico (aunque quienes crean en otras vidas podrían decir que también aplica), yo hablo más bien de nuestra capacidad de dejar morir creencias, pensamientos, sentires, situaciones, emociones, "vidas". 

Hay mucho miedo colectivo ante el cambio, ante la muerte. Es cierto que el cambio siempre genera incomodidad, mucho movimiento interno y también externo, pero aún es más cierto que no soltar tus hojas viejas genera que no puedas brillar, o que incluso puedas comenzar a morir desde adentro por no permitirte abrirte a lo nuevo. 

El ave fénix nos puede orientar a darnos cuenta que está bien dejarse morir para poder renacer de nuevo, con inocencia, con nuevo brillo, con una nueva visión. 

Y ante cualquier cambio hay que entrar en el "limbo". El limbo es lo que hay entre la muerte y la nueva vida. El limbo puede provocar mucha ansiedad, pero si uno actúa en sabiduría, desde la consciencia, puede estar en ese limbo de la forma más pacífica sabiendo que viene un nuevo renacer, así andando quizás sin saber bien hacia donde, pero siguiendo las "corazonadas", sin prisas, pero sin pausas. 

Estar en el limbo quiere decir permitirse estar en el proceso del cambio y confiar en que todo estará bien. El limbo es un estado de incertidumbre, pero en el que uno puede vivirse en tranquilidad al saber que todo surge, todo se mueve, todo se transforma. 

El limbo es ese momento en "blanco" o en "negro" según se sienta. No se puede evitar, pero sí se puede elegir pasarla en contemplación, en curiosidad, en paz... y si no se está logrando ahí es cuando se vale pedir una mano... quizás a una persona de confianza o quizás a un experto que pueda ayudarte a transitar ese limbo de una forma más amable, donde te sientas contenidx, escuchadx, entendidx y hasta logrando reflexionar y ver las cosas más allá de lo que alcanzas a ver con tu propia "mirada". 

En el limbo se mira a la muerte de frente, se le agradece, se le abraza, se le suelta. En el limbo se suelta para abrirse a lo nuevo, mirar de cara al futuro con empatía, con amor, con dulzura, con curiosidad y con confianza...

Aquí uno puede o debe (quizás mejor dicho) conectar con la famosa frase de "creer es crear". Creer que todo estará bien y solo confiar. Conectar con la parte más iluminada de ti y con tu guía divina. Conectar con la energía más bonita y así permitir que se vaya desenvolviendo frente a ti ese nuevo tú, ese nuevo mundo.  

Hoy escuché una frase que me gustó mucho: "Los locos y los rebeldes son los que cambian al mundo". 

Permitirse el cambio muchas veces es de locos, muchas veces de rebeldes. 




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