Las palabras suenan.
Tiemblo el tiempo, la llegada y la partida,
En cada susurro que llega y se va, cada respiro y expiro,
Tiemblo la duda, el decir o no decir, el soltar o callar.
Hoy sé porque ya elegí, pues lo tengo claro, pues ya tuve mi revelación tan clara como el agua y lo tengo claro, aunque esa claridad es solo de una, uno no puede elegir por nadie más que por uno mismo, solo expresar, esa es mi tarea.
Teniendo o no miedo, suelto. Siendo comprendida o no, recibiendo o no, con respeto.
Me enfrento a soltar la expectativa, y vuelvo a soltar lo que duele, buscando entender, buscando ser desde mi sinceridad. Pero ya no quiero justificar... entonces ¿dejo de poner energía? ¿dejo de hablar para que no duela? ¿dejo de nutrir? ¿de expresar? No. Pues se lo que es importante, por lo menos para mí, lo tengo claro... Ahora lo veo, y como yo ya lo tengo claro, sé que es importante, entonces busco calmar lo interno, y hacer lo que lo que siento en parte vine a aprender y lo que se me enseña desde siempre... La paciencia... Pero también me enfrento a mirar el amor propio. ¿Qué significa eso?
Vuelvo a soltar la expectativa. Ahora recuerdo quién fui en otras vidas, y yo también estuve ahí, yo también lo hice así, no porque faltara amor, sino para que no doliera, sino para no confundir-me, porque así era mi madurez en ese momento.
Así que decido hoy que solo soy, soy en verdad, soy mi verdad y así suelto el ego y el dolor, solo soy pues si el día de mañana muriera, siento que me arrepentiría por no hacer lo que realmente siento solo por que mi ego tuviera miedo y entonces fuera más fácil cubrirse de armaduras. Así entonces, suelto las armaduras, suelto de nuevo y me vuelvo a ver en mi transparencia, como una reina transparente que quiere ser en su congruencia, moverse desde su verdad.
Y se que tarde que temprano, desde un reflejo u otro, aquello que se dió en amor, volverá en amor, sea mostrado desde una flor o desde otra flor, pero siempre siendo desde la sinceridad, porque este año 2025 que está apunto de terminar yo intencioné desde un principio en moverme en mayor congruencia y entonces, cuando veo eso, dese allí, me doy cuenta que moverme en congruencia es moverme así, desde el corazón. Mostrándome, comunicando mi verdad.
Y ¿qué implica soltar? ¿qué es lo que realmente se suelta? Quizás el dolor, quizás la experiencia que ya caducó, y así uno se abre a lo nuevo realmente, sin expectativas, pero en congruencia con lo que uno siente y es.
¿Porque sino, cuántas vidas, cuántas veces, cuántas más?
¿Cuántas vidas uno se moverá desde la decisión del otro sin realmente decidir por uno mismo?
Y es que este año la vida me mostró cuántas veces decidí sin decidir realmente desde mi congruencia, desde mi voz interior, cuántas veces la intuición estuvo dormida por querer complacer a otros, sin darme cuenta que me olvidaba de mí misma. Y así poco a poco e buscado encontrar mi verdad y moverme desde ahí. Que claro que muchas veces me he movido desde mi propio motor, cruzando montañas, rios y mares, escuchando-me.
Y así quiero seguir escuchando mi propio llamado interior, porque quizás el puente realmente muestra un camino que me llevará a los más grandes regalos y sorpresas. Muchas veces esos puentes nos llevan a lo que no imaginábamos, cuando buscábamos ir a algún lugar y al final nos sorprendemos estando en otro, o quizás allí, en ese mismo que la vida ya nos había mostrado en sueños, en visiones, pero llegando como nunca pensamos.
De pronto, lo difícil se va suavizando, el dolor se va sanando y lo que no se vió durante tantos tantos años ahora es claro. Los errores de uno y de otros, la culpa que llega y que se va. Las decisiones tomadas y no tomadas. Todo se puede suavizar, porque al final en esta vida venimos a experimentar, crecer y aprender. Y dentro de lo feo y doloroso se encuentra lo bello también, lo bien vivido, los sueños cumplidos y manifestados y el camino que queda todavía por andar.
Nadie se salva de lo mundano, de lo trágico, de "cagarla". Y nadie se arrepiente al final de haber escuchado su corazón, aunque a veces la mente la ponga tan difícil, y te castigue con sus negativas tan constantes. "La loca de la casa" le llama una maestra. Y así cuando solo te permites vivirte con lo que sientes, y lo que vives aceptando el proceso, todo se vuelve más fácil. Todo se siente mejor.
"¿Y si este proceso es parte de lo que tienes que vivir? ¿Y si te permites aceptarlo y vivirlo? ¿Y si no te culpas por lo que sientes, por lo que piensas, por lo que haces, por lo que es? ¿Cómo se siente?"
Uff... se siente bien, se suelta la carga, me siento ligera, me siento yo, me siento bien entonces al vivirlo así, porque no es que yo quiera, no es que me obligue... es que así esta siendo, es que así estoy sintiendo, es que esos deseos, esos miedos, esos... así están siendo... y entonces cuando me lo permito... se siente muy liberador. Se libera la culpa, simplemente soy.
Un regalo,
observar la amabilidad,
la electricidad,
la búsqueda de claridad.
El dolor,
la pérdida,
el arrepentimiento,
el perdón,
la fé,
la rendición,
la apertura,
la sinceridad,
la palabra florida,
el soltar la voz,
el soltar el sentir,
el mostrarse,
el sanar,
el dejar de compararse,
la autenticidad,
el permitirse ser,
amar,
sentir,
el fuego,
la retención,
la soltura,
el encuentro,
el respeto,
la pregunta,
la paciencia,
la respuesta,
el milagro.
¿A qué vas a donde vas? A seguir el llamado.
¿Qué llamado? El que nace de lo inexplicable, pero que se siente bien dentro.
¿Dentro de dónde? Dentro del corazón, de las entrañas, del impulso, del sentir, dentro de los sueños.
¿Fuera de la mente? Dentro de la conciencia, o de la gran mente.
Como joden los miedos, que no dejan sacar la voz, que rehuyen del gentil acto de compartir.
¿Qué pasa con tu voz?
¿Qué pasa con tu canto?
¿Para quién cantas cuando cantas?
¿Qué has aprendido?
Dicen que los mayores dones aguardan dentro de un tesoro que está escondido detrás del miedo, dicen algunos sabios que nuestros más grandes miedos pueden estar guardando nuestros mayores tesoros, pueden estar ocultando nuestros mayores dones.
Sigo buscando traspasar mi miedo, me pregunto ¿qué sucederá cuando ese yo se vaya mostrando, ¿qué me mostrará mi propia voz? ¿a qué corazones llegará? ¿cómo latirá mi propio corazón y mi propio cuerpo? ¿quién resonara con mi canto? ¿cómo resonará en mi misma mi canto? ¿qué sanara en mi? ¿qué podría sanar en otros? ¿qué aguarda dentro? ¿qué regalo descubriré? ¿qué regalo llevo dentro?
Quizás todo sea meramente un viaje hacia dentro. El viaje hacia encontrarse abriendo las alas y encontrando una nueva versión, una más libre, más real, fuera de la clásica costumbre de cómo debe sonar, y al mismo tiempo de encontrarse a si mismo, ir embelleciendo el propio sonido, el corazón que se muestra al despertar, después de haber estado dormido, cuando temía la voz critica del otro, de los otros, de los "expertos" y no tan expertos. Soltar el querer sonar como alguien más y permitirse ser como cada quién es. El viaje que inicia cuando uno escucha su alma, cuando escucha su intuición, cuando deja de darle fuerza al miedo y a la razón... y no porque esta última no sea importante, sino porque al escuchar al alma, el camino se alinea... reconociendo por fin que: "ya lo sabía".
Un viaje es un regalo para uno mismo. Un viaje es un regalo para el alma. El alma que reconoce y se encuentra con la gente querida.
Un viaje tiene muchas formas.
Y allí me encuentro, de frente encendida, sintiendo toda esa fuerza y energía que me despierta, que pensaba no existía más, pero sí, ahí está, encendida como un rayo, como un trueno, como un sol, como una tormenta que revoluciona dentro. Como una electricidad pulsando paulatinamente, manifestando todo su esplendor sin que yo quiera generarlo, buscando de hecho controlarlo, guiarlo, para que no se note, por lo menos que no se note tanto. Un contener, una fuerza interna, un dominar la leona dentro, aunque haya mucho fuego, mucho impulso, muchas ganas de saltar, de rugir, de bailar, de hacer. Se contiene todo, se respira profundo, se habla, se contiene, el fuego se muestra de otras formas, se transpira, se transmuta, se llora, se suspira, se irrita. Encontrar la amabilidad, encontrar el agradecimiento. Ser la dulzura.
Todos llevamos un león dentro, todos somos fuertes, valientes, somos exquisitos.
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