¿Y si te dijera que lo entendí todo al revés?


El tiempo atemporal


Pocas son las veces que recuerdo situaciones que siguen resonando en mi vida al pasar el tiempo. Que sigan siendo tan importantes. Es como si el Universo, Dios, el gran Espíritu, o mi yo Superior quisieran decirme algo. Es como si una dimensión estuviera entrelazada con otra dimensión, de una forma simétrica y constante.

¿Será una estrella que me guía el camino?, ¿será mi inconsciente que me hace ver todo relacionado? 

En mi búsqueda de mantenerme en el presente, me veo queriendo justificar lo injustificable, razonar lo sentido y comunicar lo no comunicado. 

Es como si cada día fuera dándome respuestas de una pregunta que me hice por tantísimo tiempo y al mismo tiempo, seguir queriendo entender, con palabras lo que sucede en este presente. 

"Solo es hoy" me repito. Pero la mente quiere entender lo pasado, quiere perdonarse y perdonar. Quiere renacer y simplemente ser, en completa libertad de lo que representa el amor. 

¿Qué es lo que nos deja cautivos en nuestras propias prisiones?

¿Cuál fue el dolor que no dejó ver la realidad, la verdad?

¿Cuáles fueron las palabras no dichas que se quieren decir? 

¿Cuál es ese llamado que no cesa? 

¿Cuál es esa transformación que estás dispuesta a vivir?

¿Cuál es ese milagro que necesitas creer merecer?

¿Cuál es esa vida que quieres ver florecer?

¿Cuántas veces más has de soltar, morir y renacer hasta poder por fin volar-nos?

¿Cuánta fe tienes?

¿Cuánto amor sientes?

¿Cuánta libertad tienes?

¿Cuánto crees en mi, y en tí? 

¿Cuántos muros vienes a romper, a palabras florecer y sanación compartir?

¿Cuánto sabes que sabes? 

¿Cuánto sientes que sientes?

¿Cuánto te lo permites?

¿Cuánto te lo limitas?

¿Y cuando al fin te sinceras en tu soledad, qué descubres? 

¿Cuántas veces has vencido al miedo?

¿Cuántas victorias estás dispuesta a vivir? 

¿Cuántos seres así has conocido?

¿Cuántas almas gemelas?

¿Cuántas llamas gemelas?

¿Qué grado de sinceridad eres en tu día? ¿contigo mismo, con los demás? 

¿Y si supieras que todo saldrá bien, qué harías? ¿qué sueño cumplirías? 


Una vez que descubres una verdad, es difícil no voltear a verla, sobre todo cuando duras muchos años queriendo responder esa pregunta, donde al final te puedes dar cuenta que eras ignorante, que lo entendiste todo al revés y que por fin te iluminaste. 

Pero también vale reconocer lo reconocido, el valor propio y la forma de expresarnos. La parte de cada uno, nadie es culpable. Suelta ya la culpa. 

 Y entonces, de nuevo nace el agradecimiento, en cada vivir, cada momento, cada experiencia, cada sentir. 

¿Qué puede hacer uno con todo lo que siente? Algún tipo de arte será. 

¿Qué puede hacer uno con todo lo que siente? Comunicarlo, compartirlo, ser. 

¿Qué puede hacer uno con todo lo que siente? Silenciarse, no decir, retener. 

¿Qué puede hacer uno con todo lo que siente? Vivirlo, experimentarlo, disfrutarlo. 

¿Qué puede hacer uno con todo lo que siente? ...






Imagínate que tan hermoso es un despertar alado, 
con alas nuevas, grandes, frondosas y fuertes.
Imagínate que tan hermoso es un calor acompañado,
de brisa, de fuego, de agua, de aire,
todos los elementos presentes.

A veces la mente se cree que está mal, 
no reconoce la verdad oculta,
se le olvida que se le escapa algo,
y cuando al final lo mira, 
puede reirse de sí misma, porque no lo vio. 
Puede entristecerse, llorar y enojarse, 
pero no podrá cambiar el pasado ¿o sí?

Dicen que existen muchas realidades,
mundos paralelos y mundos cuánticos.
Dicen que uno puede entrar en lo profundo
y trabajar el pasado, presente y futuro. 
Habría que experimentarlo más, para serciorarme, 
y así dar un acto verídico sobre esta experiencia. 

Pero exista o no la posibilidad de transformarlo, 
debemos de cerciorarnos del aquí y el ahora,
que es lo único que en verdad existe,
por lo menos en esta realidad percibida. 

Aquí y ahora reconozco que me estoy reconociendo.
Mirada triste me han dicho, ahora entiendo todo,
pero, ¿de dónde viene? 
quizás no de donde todos creen,
sino de lo que uno guarda.

Quizás de algo más profundo. 
Y aún así, puedo reconocerme en la mirada del otro, 
una transformación en varios niveles,
un despertar,
una corazonada,
un sentir,
un vivir, 
un reconocer y aceptar.
Una transformación.
Una sanación.
Un arte. 
Un amar. 

Imagínate que tan hermoso es un despertar alado, 
con alas nuevas, grandes, forndozas y fuertes.
Imagínate que tan hermoso es un calor acompañado,
de brisa, de fuego, de agua, de aire,
todos los elementos presentes.





 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Intensidad

El llamado a mirar dónde uno pone los pies.

El olvido y los milagros