Como una trágico comedia.
Esto parece una trágico comedia, una historia de corazón roto que busca el cambio en su novela. Si lo que buscas es animarte, mejor no me leas, porque estas palabras se derriten por tristeza. Aunque sabemos que nunca, realmente nunca conocemos el final de las historias... esta no es de esas típicas películas que sabes cómo terminara, quizás es de las que nos sorprendan, quizás no. Pero estas son palabras crudas, una ruta salvaje que lleva a la llave de mi interior. Un interior que está pasando por dolor, cercano a esa luna llena de cancer, enfrentado a un venus en cancer que le gusta el amor y se enfrenta al dolor. Esto es lo que uno saca lo que saca porque no sabe dónde más ponerlo.
Y aquí estoy, en mi trágico comedia, me convenzo una y otra vez de no cerrar mi corazón, de mantener una mente abierta y llena de perdón.
Me busco convencer de entender la situación, de abrirme al silencio y buscar la resilencia,
pero vuelvo a caer en el olvido, caigo frente al suelo que muestra una dura verdad...
busco transformarme en el fuego y así quemar las expectativas, el control de los resultados, y ser como la pura libertad, suelta, rebelde, vacía. Pero no me sale tan bien.
Busco soltar y soltar, pero noto que no termino de soltarlo de verdad,
mi corazón se rompe una y otra ves... y yo humanamente, rebosada de esperanza y de silencio lo vuelvo a unir, una y otra vez, una y otra vez.
Y asi casi sin darme cuenta, vuelvo a creer en lo imposible, vuelvo a sentir que todo puede ser, porque así lo he vivido ya, porque lo he creído y lo he visto florecer y brillar. He visto ya los milagros de la vida, y cuando uno los ve, no puede hacerse el ciego. Pero frente a los sueños que se resbalan entre los dedos y los pensamientos y el corazón roto, vuelvo a caer en el suelo duro y firme, vuelvo a encontrarme con una tortazo en la cara, a llenarme toda de todo, vuelve la triste fragancia del olvido... vuelvo a rendirme ante lo imposible.
Y aún así, como un caballo que no se rinde, busco los mensajes ocultos, las señales entre líneas, en las plumas que me encuentro, entre canciones sigilosas, entre cartas y poemas. Busco en el fuego, en el aire, en el agua, en la tierra en el ether. Busco en los recuerdos y los viejos tiempos, entre los nuevos tiempos que se asoman y entre arcanos, símbolos y sueños. Busco en mi corazón y sus mensajes, busco mi intuición que se asoma ya no se si es ruidosa, que me dice algo pero que no parece real. Y aunque encuentro lo que busco y lo que me resuena, encuentro dos dobles sentidos, dos respuestas. La realidad plasmada en lo más obvio, la realidad cruda, el "no se ni porque lo pienso, no se ni por qué lo puedo creer así" y así me creo los panoramas espectaculares de los sueños... sueños que se apagan y que de un momento a otro vuelven a encenderse. Una y otra vez, una y otra vez.
Sin entender por qué me es tan difícil soltar esos sueños.
¿Por qué esa visión se mantiene con el tiempo, y por qué nunca se fue?
¿Por qué vuelven los sueños? ¿Por qué se asoman sigilosos entre letras, entre personas, entre pensamientos? ¿Por que se insiste en creer en lo imposible?
¿Por qué se piensa que es imposible? ¿Por qué es posible?
Los puentes los creamos nosotros y también los destruimos nosotros.
Mi verdad está dicha, siempre la dije, siempre busque ser sincera, siempre lo fui.
Y sin embargo, esa sinceridad me duele porque no se si realmente llega mi verdad.
Cada uno defiende lo suyo, sus muros, sus raices, sus oros, sus posesiones. Cada uno busca defender su corazón y sus miedos. Y yo ya estoy cansada de eso, porque mi corazón ya me habló y aún así aunque le digo que no, que mi mente le dice que no, que no siempre se responde o corresponde a lo que uno desea... aún así no escucha, solo escucha lo que quiere escuchar, de nuevo el creer en sus propios sueños.
El desapego aparece de nuevo después de tanto tiempo, el desapego de lo incontrolable, del accionar o no, el desapego a la expectativa. Y frente a ese desapego me encuentro con el dolor, pues si algo es importante para ti, por más que practiques el desapego en consciencia no quiere decir que no duela, sería como mentirse así mismo, sería como no querer oir, no querer ver, no estar en la realidad.
Y así me encuentro con un ave, un ave que quiere volar, volar con todo y sus alas rotas, a los lugares más lejanos donde su alma siente el llamado. Pero necesita recuperar la fuerza, recuperar la confianza, necesita curar su corazón, porque esa ave está cansada, cansada de sufrir, cansada de rumiar y darle vueltas a lo mismo, de crear puentes y buscar sostenerlos, y de sentir su corazón apachurrado, su corazón que se infla y se desinfla. En el fondo, esa ave ya sabe lo que quiere, pero en paciencia sabe que quizás los vuelos cambien, pero si algo tiene claro es que quiere elegirse y ser elegida ya sin tanta mente, desde el corazón. Y así aunque lo tenga claro, por respeto a si misma y a otros, aunque siga su llamado y cruce el cielo azul, sabe que quizás su corazón y su ser le lleven a un paraíso jamas pensado, quizás diferente a lo pensado. Quizás un puente que conecta con otro puente, que le lleva a otro mundo.
Y tal vez esas alas del ave quizás no están rotas sino que realmente ella está desplumada, son de un águila de obsidiana que una a una se las a quitado, o le han quitado sus plumas en el camino, casi sin darse cuenta y así también su pico, porque en el fondo está lista para renacer. Es un ave que está renaciendo.
Y de nuevo este escrito se volvió una narración de patas abiertas, de lenguas sin trabas, de escritos que se plasman sin tanto sentido narrativo, solo por soltar lo que uno lleva, en pensamiento y emoción, reconociendo que este escrito puede cambiar mañana, pues hoy el corazón y la mente se encuentran en ese estado, de tristeza, de weba, pues da weba estar así y creo que a nadie le gusta estar así, por lo menos a mi no, pero ahora toca aceptarlo. Y así termino, sabiendo que lo único que permanece es el cambio, y esa es la buena y mala noticia. Todo está cambiando, y está bien.
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