Las relaciones como fuente de crecimiento
Nadie podría negar que las relaciones son un potente motor de crecimiento.
El otro como espejo, no refleja necesariamente lo que te falta, lo que te sobra o lo que eres en esencia... la idea de que el otro es tu espejo puede ser peligrosamente mal entendida.
Algunas personas quizás sí son grandes espejos que te muestran quién eres tu, pero muchos otros te muestran lo que no eres, lo que ya no quieres más en tu vida, ó lo que si quieres, lo que si te gusta, quizás lo que ya no soportas, lo que no permites, los limites que debes poner cuando algo ya no se siente bien. Así el otro se vuelve el mayor de los maestros, donde muchas veces ese maestro te enseña de las formas más bellas y sentires más sublimes, ó muchas otras, desde las más difíciles, frías y dolorosas. Y por el hecho de que el otro sea tu maestro o tu espejo, no quiere decir que necesariamente tiene que permanecer a tu lado.
El otro es mi espejo, no porque es igual a mi, sino porque me enseña algo... y eso no quiere decir que eso que veo lo tengo que cambiar en mi... no siempre es así, muchas veces significa que ese reflejo simplemente no hace sentido con mi visión, con mis valores, con quien soy o me quiero convertir... puede mostrar que ya no es congruente con lo que quiero, o deseo para mi y mi vida. El reflejo del otro no quiere decir que se tiene que permanecer aferrado a algo o a alguien esperando que el otro cambie, o que la situación cambie por fin, después de todo... el reflejo del otro no quiere decir que tu tienes que cambiar para que por fin pueda funcionar esa relación... muchas veces puede simplemente hacerte ver la realidad, puede hacerte ver lo que quieres y lo que no, puede hacerte ver qué quién eres realmente... así crudo, sin tanto rodeo, al escucharte y mirarte en completa sinceridad... mirar al otro y a ti mismo en esa relación y situación desde la objetividad más concreta y real.
Y si tienes suerte, y has trabajando en tí, en tu desarrollo, encontrarás espejos que te reflejen lo más hermoso, las relaciones más balanceadas, saludables, sinceras, ecuánimes, amorosas, recíprocas, abiertas y comunicativas... porque una relación en amor no significa que todo sea perfecto, pero que la sinceridad, la confianza, la amistad, el compartir, el construir en conjunto, el amor está presente y si eso existe, entones podrás agradecer esa presencia en tu vida. Cuando una relación es importante y significativa se nota, se siente, se valida, importa lo que el otro piensa, sienta, crea, haga, importan sus sueños... y así en conjunto, validando también lo propio, se puede crear en comunión, algo verdaderamente hermoso, algo único e irrepetible... porque esa conexión que tienes con el otro, eso "mágico" que se puede sentir o que se vive, no es que el otro lo sea, o que tu lo seas por ti mismo (seguramente ambos tienen magia)... pero cuando hay una conexión que se siente increíble es que ambos crean eso, sus seres en comunión crean esa magia.
Las relaciones significativas se transforman con el tiempo, crecen, se desarrollan... y cuando se enfrentan con una situación compleja, con malos entendidos, o con algo que los empuja al cambio, como es lo natural, y entonces los reta... a crecer... siempre he dicho que hay de dos: o se destruye la relación o se fortalece, y eso claro, depende de los dos. Y esto no quiere decir que la relación deba seguir igual, quiere decir que tiene el potencial de transformarse en algo distinto y que de hecho, para que una relación evolucione, debe cambiar.
Las relaciones que se permiten transformar ayudan a madurar, ayudan a verse de formas distintas y si ambos están abiertos al cambio, si han madurado en su interior no solo intelectualmente sino emocionalmente, serán capaces de aceptar los propios errores, de bajar el ego y reconocer en conciencia la parte de cada quien, para de ahí hacerlo diferente y transformar lo que se tenga que transformar... quizás la dinámica de la relación, quizás la relación misma.
Y si hablamos de relaciones y la conexión mística... lo más hermoso y sublime es que siendo tantos millones de personas en el mundo, no te sientas igual con todos... que sientas una conexión tan distinta con cada uno, y que sea tan notoria esas diferencias. Porque ninguna relación es igual, todas tienen sus peculiaridades y potenciales ocultos, todas tienen su magia... pero hay algunas relaciones que llegan a sorprender gratamente la forma en que hacen sentir. Hay relaciones que te conectan con el sentir más bello, con lo más profundo en el interior, que te hacen sentir la divinidad, que te hacen pensar que el destino existe, que Dios está presente, que no hay casualidades y que todo parece predestinado. Y con esas relaciones uno se siente profundamente conectado y profundamente agradecido por poder coincidir de entre tantísimas personas. Y a esas relaciones lo más certero es nutrirlas, al igual como una flor o una planta o un árbol que agradeces por sus dulces frutos, quieres que esa relación pueda seguir brindando su dulce néctar y a si tu, nutrirle.
Por eso, cuando encuentres a esas personas con quien sientes una conexión sublime, no creas que es algo normal. No las olvides ni las dejes pasar desapercibidas... reconoce la magia que hay detrás de eso... de lo poderoso y bendito de esas sincronías, de esas conexiones. Y si en algún momento te diste cuenta que por alguna razón dejaste de verle o de nutrirle... bueno, si tienes suerte y si es una relación fuerte, si es una conexión verdadera y sincera... te darás cuenta que al volverla a nutrir reconocerás que sigue presente, así que tendrás de nuevo la oportunidad de nutrirla, de seguir haciéndola crecer y que así mismo, te ayude a crecer a ti... porque al final, cualquier relación es una gran fuente de crecimiento mutuo... así como la de un árbol o planta, donde tu le riegas, le das tierra con nutrientes, le hablas bonito y esa a cambio te da sus frutos dulces y llenos de medicina. Así las relaciones... es un intercambio de medicina, un intercambio de amor, donde cada uno da lo suyo, donde cada uno aporta... así las relaciones nutritivas se convierten en una fuente de crecimiento.
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