Los sueños del alma

Los sueños del alma no se inventan, se sienten dentro y fuera. 

El otro día hablaba con mi terapeuta sobre una decisión que tenía que tomar respecto de seguir o no en unas clases... compré el curso en una plataforma pero después quise cancelarlo por lo que representaba el dinero, pero en mi despistes (tal vez) intenté hacerlo justo un día después de cuando tenía oportunidad de cancelarlo. Lo curioso de esto fue que el plástico con el que hice esa compra se venció, así que sin darme cuenta de nuevo, tuve la oportunidad de elegir realizar ese curso o no (así como esos sueños que pensabas perdidos y de repente te das cuenta que tienes otra oportunidad, pero al revés)... sin embargo me enfrenté con la disyuntiva de la moralidad y la ética, pues en la plataforma si esta la deuda andando. Hablando con ella lo que eso significaba reflexionamos sobre las opciones: dar la vista gorda a mi moralidad y no pagar nada, quizás simplemente quedar fichada de esa plataforma, o por el contrario aprovechar a estudiar algo diferente y por supuesto pagar. Y en ese camino de reflexiones me encontré con dos cosas más, por un lado tenía que investigar más sobre si esa deuda tendría mayor repercusión además de mi moralidad y algo más... pues realmente el curso me gustó... aunque fueran temas burocráticos, de trámites y logística... curiosamente cuando me di la oportunidad de tomar algunas clases del curso para ver si me gustaba, me sorprendí por el gran interés que sentí, la emoción y el agrado de estas clases.

Por un lado, me di cuenta que el dinero lo estaba sintiendo como un limitante (cosa que después me abrí a la idea de que podía ser un impulsor para generar más dinero) y por el otro, el darme cuenta que ese curso me conectaba con un sueño que tengo, pero que al mismo tiempo me parece una "locura" y que al mismo tiempo me genera mucha incertidumbre y emociones encontradas. Al decirle esto a mi terapeuta, su visión cambió completamente a un "entonces si tómalo", porque no era algo en vano, era un puente que conecta con mi sueño o anhelo que viene desde lo más profundo de mi interior pero que estaba "humeado" por miedos.

Me quedé pensando en esta charla... soy una mujer que creo en los sueños y en la posibilidad de lograrlos. Creo profundamente en la capacidad que tenemos de manifestar, de gestar sueños... pero al ver este gran sueño frente a mi, las piernas tiemblan, al estar escuchando las clases, mi pesimismo se asoma y un tipo de tristeza surge... es como si no creyera realmente que ese sueño tan grande pudiera ser real, o que incluso la incertidumbre me cuestiona si tendría éxito o no allí.... pero lo único que lo limita realmente soy yo misma y mi propia percepción de la realidad. ¿Por qué sería una locura? ¿por qué sentir que no podría lograrlo? la mente negativa continua... ¿cómo es que siquiera puedo pensar en esa posibilidad?, al decir esas palabras que fueron saliendo de esa mente, me sorprendí a mi misma por darme cuenta de la gran limitante que se asomaba, y más locura es, que esa limitante ya se había asomado antes. 

Lo más loco de todo es que yo soy una persona que me emociona ver cumplir los sueños de los demás y que además, les aliento. Entonces... ¿dónde me estoy poniendo a mi misma y a mis sueños, aunque me parezcan los más descabellados? ¿por qué son descabellados? Y entonces si vuelvo a reflexionar que nuestra alma nos habla también con símbolos... aunque mi energía este al tanto de eso que sueño... quizá es que hay algo ahí para mi... porque es curioso cuando de repente te reglan cosas que se relacionan con ese sueño y de repente te hablan de eso aquí o allá, de repente todo toma forma de eso. Y de nuevo me veo en el espejo dándome cuenta que la única persona que se tiene que dar el permiso para cumplir sus sueños soy yo misma. Y me veo de nuevo pensando en mi lecho de muerte y reflexiono cómo me gustaría haber vivido. 

"No se pierde nada al estudiar algo nuevo" me dice mi terapeuta, alentándome como siempre y es curioso porque al final la vida o Dios, o uno mismo, nos pone en el camino que necesitamos, porque ella tiene el mismo sueño, de hecho ella ya está avanzando hacia ese sueño. Y no es que ella quiere que yo realice el mismo sueño, es que uno como terapeuta siempre es el mayor porrista de la otra persona.

Y entonces me escucho de nuevo en el discurso de "Es que me genera mucho miedo, tristeza, muchas emociones, porque que tal que... bla bla bla bla...". "Pues entonces mejor lo trabajamos y vemos por qué te genera todo eso, por qué te da miedo, por qué no te la crees, por qué piensas que es imposible...". Y así de repente sentí con sus palabras y en estas reflexiones profundas y sinceras, un gran bálsamo de agradecimiento por tenerla en mi vida. Y me vi allí conectando con la calma, con la alegría genuina de una niña que reconoce que puede soñar y que puede cumplir sus sueños, aceptándolos y volviendo a nombrarlos, volviendo a caer en cuenta que no tiene nada de malo en tenerlos, que no tiene nada de malo en tener más herramientas, en saber sobre el tema. No tiene nada de malo estudiarlo, no tiene nada de malo en aprender... que de hecho es bueno saber, es bueno entender, es bueno tener mayor conocimiento y visión de lo que a uno le interesa... porque al final todo lo que he ido aprendiendo me ha servido, de una forma u otra... al final siempre que escucho mi llamado, que sigo ese interés algo bueno viene de eso... por lo menos mayor nutrición y conciencia. 

Y lo mejor de todo, lo mejor de todo y la mayor de las suertes, desde mi perspectiva en estos momentos, es tener a una porrista a tu lado, sobre todo cuando la necesitas. Tener un guía, una amistad, un familiar, un terapeuta, tener a alguien que te anime a seguir tus sueños y que además te ayude a acomodar lo que piensas y sientes cuando no lo ves claro, desde una mirada total, externa, más abierta, sincera, sin juicios y en amor, desde afuera... porque cuando tu mismo no te lo terminas de creer, de creer en ti y en tus capacidades, en tus posibilidades, de reconocer que eso que sientes, eso que sueñas, eso que anhelas está bien y que incluso es posible... entonces no te das cuenta hasta que punto con tu mente limitante, estás limitando tu experiencia humana y espiritual, y así tus propios sueños. Y cuando por fin conectas con la posibilidad, y cuando por fin te abres a reconocer tus múltiples emociones y trabajar en eso para dar orden y sentido, entonces es cuando todo cambia y entonces es cuando la mente y el corazón se abren, y entonces es cuando puedes respirar con calma, reconociendo tus pasos y dando orden a la vida, y que aunque la incertidumbre se asome, sabes que lo que haces tiene sentido, porque así lo sientes, porque tiene sentido para ti y eso es lo importante, y así de a poco, todo se suaviza, todo se transforma, todo se ordena y se vuelve más fácil. 

Y así con este texto meramente reflexivo me lleva a ordenar de nuevo mi sentir y pensar... acomodando lo propio... reconociendo que los sueños del alma se sienten y dependen de uno hacerles caso o no, depende de uno vencer los propios miedos y límites, depende de uno escucharse a sí mismo y su verdad... y reconocer si realmente eso que se presenta ante ti es tu sueño realmente.  

Así que este largo texto es para dar ánimos a los propios sueños, a los sueños del alma, que están llenos de aventuras y de incógnitas, pero que en el fondo tienen respuestas profundas, hay mucha chicha ahí, hay mucho jugo, muchos regalos esperando ser descubiertos cuando por fin te permites aceptar... y avanzar... hacia lo que sueñas. 


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