Elegir desde la libertad

Llevo tiempo reflexionando en las decisiones que tomamos y desde dónde las tomamos. 

Elegir algo puede provenir de muchos lugares... elegir por educación, por compromiso, por obligación, por contratos, por sueños, por libertad, por carencia, por amor, por dolor, por miedo, por huír, por enojo, por deuda, por karma, por dharma, por ... 

Llevo tiempo ya reflexionando en mis decisiones en la vida, reconociendo las que no elegí y luego me arrepentí, aunque después se me abrieran otras oportunidades muy hermosas, pero reconociendo también, las aventuras que me perdí por miedo, por sentir que no tenía el apoyo o el permiso. Reconocer que cuando no eliges algo que quieres, duele y se siente pesado, se siente que no elegiste lo correcto porque se siente en el corazón, en el cuerpo, en la mente... y tampoco es malo, solo es una elección, un aprendizaje y un descubrimiento nuevo. Pero lo bonito de todo es que la vida siempre puede llegar a sorprendernos con nuevas posibilidades, con nuevas oportundiades. 

Una decisión de ir a un lugar o no, de hacer algo o no, de decir algo o no, conlleva muchas cosas, entre ellas la valentía de hacerlo, la congruencia de querer o no hacerlo, de tener o no la oportunidad o de crearla para ti. Porque muchas veces, cuando ves impedimentos, cuando sientes que no puedes por dinero, por logística... uno mismo se pone los obstáculos imaginarios de todos los por qué no... pero finalmente cuando te decides y confías en el universo, los regalos llegan, todo se acomoda, el dinero llega por "arte de magia", la logística se ordena. 

Es importante reconocer desde dónde uno elige, como ya mencioné antes... pero hay que agregar también la importancia de reconocer entonces, si uno decide por si mismo, o si decide por alguien más. Es importante decidir por uno mismo, de ser posible... por el bienestar personal, porque a uno le hace sentido y le hace sentir bien, porque si eliges solo por querer complacer a alguien más, tarde que temprano te enfrentarás con la encrucijada de tu vida, cuando reconozcas que quizás eso realmente no es lo que quieres y puedes caer en el peligro de culpar al otro por tu desdicha.

Así que realmente lo interesante aquí es poder reconocer en uno mismo, el querer o no hacer algo, reconocer si viene de uno mismo y así quitar el peso al otro de tener que ser ese sostén para poder elegir tener la valentía de hacerlo.  Claro que el hecho de tener una base firme, una plataforma, un apoyo es una bendición, quizás lo hace mucho más fácil, se siente más seguro... pero muchas veces es verdad que no existirá eso y solo te encontrarás con tu propio deseo que te invita a ser valiente y seguir tu corazonada. 

Hoy en día procuro practicar en el "he decidido por mi", por mi curiosidad, por mi valentía, por hacerlo diferente a como lo hice antes... reconociendo lo que quiero y también reconociendo mis miedos, reconociendo que no necesito pedirle permiso a nadie más para poder seguir un sueño, un llamado, una pulsación... reconocer que si hago algo es por mi, por mi crecimiento, por mi desarrollo, por mi fuerza y mi determinación y no por si alguien más le parece buena idea o no, o si alguien más me lo reconocerá, me aplaudirá, o me dirá que está bien hacerlo. La decisión al final es personal, uno tiene que sentirlo dentro, pues sino carece de intensión, de propósito, de significado real personal.

Y esto no quiere decir que no te importarán los demás,  sino que te pondrás de prioridad para poder elegir, porque el mejor ejemplo que le puedes dar a alguien más, es el de seguir tu verdad, tus sueños y moverte desde la libertad consciente. 

Y así poder decir "he decidido por mi", he decidido porque me interesa, porque quiero aprender, porque me da curiosidad, porque es una experiencia que quiero vivir y porque siento que es una oportunidad que quiero tomar. 

El primer paso es armarse de valor y reconocer si uno quiere hacerlo, y asi, hacerlo por uno mismo, es un regalo hacia sí mismo... y si es el camino se abrirá la oportunidad, si no lo es, por lo menos diste el paso de la valentía de intentarlo, de ser congruente y decir "si". Así le vamos quitando el peso al otro, porque quien busca la experiencia es uno mismo... ahí recae la decisión y la libertad de poder elegir desde lo que uno mismo quiere, reconociendo los miedos de hacerlo y de no hacerlo, y en esa reflexión profunda, si te lleva al "si", alentar la valentía de vivir la experiencia. 

Elegir desde la libertad no significa que las piernas no tiemblen, que el corazón no palpite a mil por hora... que sientas que no sabes si tomaste una buena decisión... todo eso son reacciones de tus mecanismos de defensa ante "la incertidumbre" pero si dentro de todo esto hay una gran emoción, hay un "si" pues ya sabrás que has elegido bien. 

Elegir desde la libertad es abrirte a la experiencia, expandirte, dar un salto cuántico. Es abrir tu corazón y tu mente a nuevas oportunidades. 

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