Entre mis rezos que un día encontré.

Te buscaba desde antes de conocerte, te buscaba en mis meditaciones, entre mis rezos, entre los rezos a mis ángeles, entre mis escritos de cuando te escribía aún sin conocerte, cuando le escribía a mi ser superior preguntándole si tu eras posible, si mi sentir era real, cuando le hablaba a Dios. Te buscaba y te llamaba entre sueños, entre lágrimas, entre suspiros, entre ideas e ilusiones, entre las infinitas posibilidades. Y un día te encontré, un día por fin nos encontramos.

Sentí que te conocía desde antes, desde siempre, sentí una gran familiaridad... era como si habláramos el mismo idioma pues hablábamos de lo mismo, estábamos indagando lo mismo, nos atraía lo mismo, sentí que ese llamado había sido respondido, por fin, después de tanto tiempo, después de tanto tiempo llegaste.  

Siempre sentí que tú ser existía en este plano. Esa alma gemela, esa llama gemela... que desde pequeña sentía que estaba encarnado. Y después de tiempo de indagación y estudio, antes de conocerte, fui abriéndome a la posibilidad de que sería posible, que eso que sentía dentro, esa sensación, esos sueños, esa intuición eran posibles, eran reales. Y así fue que entre mis rezos y mis escritos, te comencé a llamar en mi mente, en mi corazón, pedía que ya llegaras, que llegaras a mi. 

Y así llegaste un día, o yo llegué, quizás... y ahí estabas tú, tan abierto, tan sonriente, tan auténtico, tan guapo, tan tú. Y sincrónicamente, hasta numerológicamente, nos encontramos en el momento exacto de mi llegada, de tu llegada. Misma ubicación. Mismo todo. Y yo, abierta a la vida, y yo en mi proceso de ser quien era, en mi proceso de reconstrucción, de libertad, de exploración, de abrirme a la experiencia, de vivir al máximo permitiendo que lo que sucediera, sucediera... y así abriéndome al sorprenderme pero sin apuro, me fui dando cuenta que ese ser eras tu... y eras tu... pero venías con fecha de caducidad y eso no se valía, no era justo... pero aún así lo acepté, intenté que no se me fuera ni un momento, procuré aprovechar al máximo la oportunidad que la vida me había dado de disfrutarte. De aprender de ti, de amarte y de hacerte sentir amado. Porque yo no podía creer que alguien como tu por fin había llegado a mi vida, y estaba junto a mi, caminando conmigo, creando, disfrutando... me sentía lo máximo, me sentía amada, valorada, elegida... en presencia, me sentía hasta más guapa, sentí que estaba evolucionando. Sentí que por fin había encontrando a mi llama gemela. Confirmé mi teoría y mis sensaciones, me transformé en una mejor versión de mi, a una más yo, más auténtica... despertó mi kundalini, temblé y temble y temble. Era obvio. Fue obvio. 

Pero esa fecha de caducidad, esos giros de la vida rindieron cuentas y aunque mi llama estaba encendida, el vacío me torturó. Intenté agarrarme de mis herramientas, de lo que estaba aprendiendo, intenté ser un amor incondicional y un amor con desapego... pero no sabía que significaba esto, porque realmente en la distancia lo que me pasaba era que no quería molestar, no quería incomodar, no sabía lo importante que era expresarme y comunicarme... no sabía realmente lo importante que era yo para ti, lo importante que era mis necesidades y que además era importante decirlas para poder encontrar un balance en todo eso... y asi después de pasar por la noche oscura del alma... quizás cegada, quizá negada, quizás dolida... ahí después  me fue difícil volver a abrirme a vivir ese vacío una vez más… porque dolía tanto… no quería de nuevo sentirme en esa -distancia- de la misma forma que me sentí. Y así con esas carencias y sombras que se me despertaron, no lo vi, aunque en el fondo, realmente yo lo tenía claro, ya me lo habías dicho, si que era amada, era vista, era valorada, era importante… y realmente ahora sé, ahora veo que me lo estabas demostrando… y esta vez me mostrabas la presencia, la comunicación, el interés, el cortar la distancia aparente de distintas formas, realmente si estabas más presente… pero… esa noche oscura que viví me cegó por completo, no pude verlo, no sabia, de nuevo, lo importante que era para ti y como duele verlo después… y darse cuenta que una lo sigue acomodando, lo sigue entendiendo, lo sigue narrando para si misma… le sigo dando orden… aunque le he dado vueltas tantas veces a esta historia, a mis errores, a lo que yo viví y lo que no estaba logrando ver… y así al pasar el tiempo me di cuenta que esos fueron los grandes aprendizajes que me llegaron,... pues es verdad que me faltaba madurar, me falto trabajar más en mi misma, me faltó mi proceso terapéutico, me faltó ver mis sombras, ver mis  miedos, darme cuenta que si era suficiente, que si era posible, que las oportunidades estaban ahí… y me hizo falta ver el sistema familiar, sus mandatos y sus creencias y sus propios miedos proyectados y ver las carencias que no lograba ver y que proyecté en ti.

Y así reconociendo todo esto que “me falto” entiendo que realmente hicimos lo que pudimos, cada uno… y así me conecto con el perdón y con la compasión y así también sobre todo con la alegría y el inmenso agradecimiento de nuestro encuentro. Pues es verdad que todavía tengo mucho por aprender y madurar… y así con el tiempo reflexione y he entendido muchas cosas, desde mis miedos, mis autosaboteos y mi necesidad de mejorar mi comunicación… y así también reflexione en que quizás tu también intentabas vivir lo tuyo, quizás intentaste olvidarme y tal vez por eso sentí lo que sentí en su momento, o quizás intentaste no prestar tanta atención a eso que también amabas, valorabas y extrañabas…. Porque quizás sea más fácil ignorar aquello que extrañas, aquello que se siente lejano, aquello que sientes que no puedes tener, o que es difícil, o que quizás no sabes si quieres tener, quizás no siempre es fácil darle energía a eso que se siente lejano. No lo se, sería de nuevo querer responder desde mi mente, cuando es el otro quien tiene sus propias respuestas. El caso es que, desde lo que yo viví, los malentendidos por la falta de comunicación hicieron que todo valiera shit. 

Y es que aunque tengas la oportunidad de conocer o reconocer a un alma o llama gemela, eso no quiere decir que la otra persona tiene el poder o la capacidad de leer tu mente. No puede saber realmente que piensas, que sientes... aunque en el fondo se habla que si existe tal apertura en tu energía, si que puedes sentirlo y percibirlo... pero hay una gran brecha de diferencia, es por eso que todo vuelve, de nuevo, a la importancia de comunicarse, de hablar con la verdad. Y es verdad que existe una gran conexión porque... muchas veces yo le hablo a mi llama desde mi corazón, con mis manos ahí, en el corazón, conectando en la conciencia y sinceramente siento que el mensaje llega, pues esa respuesta, ese escrito o esa conexión que buscaba llega, muchas veces me a pasado que llega al instante... así que creo completamente haber experimentado ya, muchas veces esa telepatía que existe al conectar desde el corazón. 

Conocer a tu alma o llama gemela es lo más hermoso, es una dicha, un regalo, una bendición y al mismo tiempo dicen que puede ser lo más doloroso, y yo lo confirmo, porque el proceso que dicen que llevan es  ó puede ser muy complejo, está lleno de retos y aprendizajes, está lleno de experiencias que hay que sanar y evolucionar. Porque sí, el otro siempre es un motor de evolución personal, nos enseña mucho de nosotros mismos, nos enseña a ser mejores, aunque en algún momento podamos kgarla y hacerlo todo mal, por no entender bien, por tener los ojos vendados, por no estar segura de si el otro realmente quiere lo mismo que tu... básicamente por miedo... o quizás también, por caer en el linaje familiar, en lo no sanado, en lo que tienes que aprender también y que por inercia quizás, caes en eso. 

Este escrito quiso iniciar como una carta de amor, memorando esto del amor y la amistad... pero se fue tornando en una novela de amor... una de esas que dicen que son casos de la vida real, pero que quizás en el fondo, el lector no sepa si es verdad o no... quizás alguno sentirá la verdad. 

Y es que la realidad es que tanto el amor como la amistad están llenos de retos, de despertarles, de darse cuenta, de evolución y, si tienes suerte, de segundas oportunidades que hacen que todo evolucione mucho mejor de como era antes. Este es el gran regalo. 

La realidad es que ninguna historia de amor y amistad tienen solo una cara de la moneda, siempre hay dos caras de la moneda... cada uno vive su historia desde su percepción, cada uno tiene sus propias heridas, cada uno tiene lo suyo.

Las almas gemelas o llamas gemelas son un regalo, porque pueden continuar infinitamente... hay reencuentros y estos están llenos de misterios, pero nunca son casuales, tienen un gran potencial despertarte, de ayudarte de salir del meollo, del hoyo en el que estás o simplemente para caminar juntos y seguir evolucionando. Llegan cuando más lo necesitas, llegan porque tienen que llegar. Sobre todo, si estás abierto a ello.

Y después de tantos cambios, idas y venidas, de corazones rotos, de reconocer cuánto la he cagado yo... ahí es cuando se abre de nuevo la vida a mostrarte algo más... a darte a entender que todo tiene su vuelta y su reconexión y a dejarte ver hasta qué punto estabas dormido o dormida, limitándote por los demás o por ti mismo... hasta que punto volviste a caer en las carencias o creencias que no nutrían y a no creer en que este mundo está lleno de infinitas posibilidades, como en el fondo ya lo sabes.  

Hoy de nuevo, agradezco ese encuentro, porque es verdad que cuando encuentras a ese tipo de almas no puedes negar extrañarlas y querer tenerles cerca. Una vez que despiertas y te das cuenta, ya no hay vuelta atrás.

El otro día hablaba con una de mis mejores amigas, que pienso que también es como un alma gemela para mi, me contaba que se sentía dolida e ignorada por otra amiga que no respondía mensajes y que tampoco estaba abriéndose a verle. Y es que esta amiga nuestra está pasando por procesos difíciles y es que a veces cuando uno pasa por situaciones difíciles (dependiendo de la personalidad) a veces prefiere ir hacia dentro que estar relacionándose con otras personas, Y así mi amiga me contaba que estaba triste porque en su cumpleaños se sintió ignorada, pocas personas habían asistido a su reunión y me decía de cómo ella misma reflexionaba en todas las amistades que llegaban y se iban de su vida, y que tenía realmente pocas amistades tan cercanas a las que podía hablares con completa sinceridad. Entre ellas yo. Me decía que ella sentía una conexión conmigo de hermandad... que aunque podía pasar tiempo sin vernos, siempre se sentía la afinidad, y la hermandad seguía fortaleciéndose... Y no recuerdo que me dijo sobre nuestra amistad que yo le dije que para mi ella era como un brazo (exagerando claro), que era de mis personas favoritas, de esas personas a quien le hablaba de todo, de mis secretos y mis cosas más profundas, era de esas personas que contaba con los dedos de la mano. Y es verdad, pues, aunque tengo muchas amistades, uno siempre tiene amistades y relaciones que hay una conexión muy profunda, que se puede contar con ellas, que se sabe que probablemente estarán ahi toda la vida, porque la conexión es tal... que no hay duda que exista una gran afinidad y un gran amor, porque todo se siente tan fácil... 

Y así me siento con esa alma, contigo... cuando te escribo sin que tu sepas. Cuando rezo por ti, cuando pido a la vida que lo mejor pase, que si es contigo que todo se acomode, porque yo no quiero quitarle nada a nadie, yo quiero construir con alguien en libertad y por elección... sigo en búsqueda de mi compañero, de alguien que quiera caminar en conjunto, crear en familia, en tribu, sigo rezando a mis ángeles, a mi ser superior, a Dios y a mi misma, porque en el fondo yo se que existe y que está. 

Y asi con mi carta que no es carta, que no es novela, que no es nada más que unos dedos tecleando... quizás inventado una historia romántica un poco agridulce quizás.. o quizás no... te lo dejo a tu imaginación... así con esto, voy cerrando este escrito... porque lo que si es, es que es un llamado al corazón. Un llamado a reconocer las relaciones importantes, profundas, a recordar y reconocer las experiencias bonitas, a reconocer que también están las difíciles, pero que en el fondo, realmente el amor es una medicina, que despierta el cuerpo, la mente, el alma, que sana el espíritu, que es un apapacho, que es un regocijo... pues el amor se expande, el amor expande... y eso me lo enseñaste tu, esa alma de mis sueños. 

Las decisiones difíciles son difíciles justo por eso, porque transforman la vida... pero recuerda que todo siempre es para mejor, sea lo que sea que pase, confío que hacia donde la vida nos lleve, o hacia donde queramos que nos lleve... siempre será para mejor, siempre será para mejor.

El universo conspira a mi favor, las grandes oportunidades llegan a mi, todo se aclara, todo se alinea de la forma más bonita y así la vida me sorprende, y así mi tribu llega, así mi amor llega, mi compañero llega y así creemos en esto y lo creamos a nuestro favor y creemos en lo que podemos construir, paso a paso, reconociendo nuestras abundancias personales y el potencial infinito que tenemos en equipo, y así la familia se nutre, de la manera más bonita y sorprendente y así todo se acomoda. Y así agradezco... de nuevo... Por mí y por todas mis relaciones ¡Aho! 


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Intensidad

El llamado a mirar dónde uno pone los pies.

El olvido y los milagros