Los regalos
Siempre me han gustado los regalos... los regalos sinceros auténticos, espontáneos. Los regalos que se sienten de verdad, que surgen del corazón.
Conozco muchas personas que les gusta regalar cosas sin más, alumnos, pacientes, amistades, amores, familia, personas que siendo un día especial o no, me han regalado cosas, cosas muy lindas porque "pensaron en mi", porque pensaron que me vendría bien, o simplemente por el hecho de mostrar agradecimiento y cariño.
Siempre me ha removido el corazón cuando han llegado con regalos de la nada y me han hecho darme cuenta lo bien y bonito que se siente recibir y dejar del lado el "¿ay... y ahora que tengo que dar yo?" Porque es verdad que muchas veces me pasó, me pasó sentirme con el nudo en la garganta o en el estómago extraño, por sentir que tenía que dar algo a cambio. Poco a poco he ido logrando salir de ese pensamiento limitado. El ir reconociendo esas voces, que en realidad, en el fondo la invitación simplemente es la de aprender a recibir con gratitud.
Muchas amigas y personas cercanas me han enseñado el arte de los regalos, la bendición, la capacidad que tenemos de entrar en esa energía de dar a los demás, y al mismo tiempo de recibir... y en ambos son energías expansivas y de merecimiento, y en ambos casos es importante hacerlo con gratitud.
El hecho de recibir regalos no te exenta de dar, pero si creo que hay una gran diferencia entre dar y recibir desde la libertad de entrega en amor, y de hacerlo buscando algo a cambio o de hacerlo forzadamente, la energía cambia por completo.
Ir aprendiendo el arte de recibir ha sido algo que he ido practicando ya de tiempo atrás... y es curioso porque puede ser que cueste más trabajo recibir de alguna energía en particular, por ejemplo, de la energía masculina o femenina, o seguramente hay quien le cueste de los dos, y habrá quienes no les cueste para nada.
Cuando era más joven, me di cuenta que por mucho tiempo me costó trabajo que me invitaran algo, por ejemplo, una bebida, en específico me acuerdo que me di cuenta de ello en una ocasión. Me costaba mucho trabajo que un amigo me invitara una cerveza, automáticamente mi mente sentía que no estaba bien, que yo la tenía que pagar o que a fuerzas yo tenía que invitar la siguiente, me hacía sentir más pequeña. Y cuando me di cuenta de eso, me lo fui permitiendo, me abrí a que me invitasen y validar que estaba bien ese acto de recibir un regalo, de que me invitaran sin yo tener que a fuerzas dar algo a cambio. Así me fui permitiendo recibir desde la energía masculina y creo que gracias a este ejercicio cambiaron muchas cosas en mi.
Tengo muchas amigas que son muy dadivosas, les encanta regalar cosas, siempre piensan en las demás, invitan cosas, y sinceramente me parece muy inspirador. Me parece una energía de mucha nutrición y muy hermosa, porque se siente y se ve que lo hacen con sinceridad.
Y por supuesto que dar es igual de importante, regalar cosas a los otros es una energía poderosísima. Cuando surgen del corazón y de la intención del dar sin más, es sumamente poderoso y sumamente gratificante. Poder brindarle algo a alguien es el arte de dar una ofrenda y reconocer el valor que tiene para ti la otra persona, lo que te ha enseñado, compartido o ayudado en tu vida, o simplemente reconocer el amor que sientes por esa persona. Es una ofrenda de amor y gratitud.
Los regalos no son cosas superficiales, contienen energía mística, bondadosa. Los regalos son una extensión del universo, es el universo diciéndote desde otra persona "eres importante", "ten esta herramienta para ti", "eres amada", "das y por eso también recibes".
Hay regalos de muchos tipos, de muchas formas, y el arte y la capacidad de dar y recibirlos es igual de mágico, transformador e importante.
El alquimista somos nosotros y nosotros decidimos qué hacer con ello y si creo que la capacidad de dar y recibir regalos contiene mucho más que lo que pensamos. Sentirnos merecedores, sentirnos creadores, sentirnos en amor y gratitud.
Los regalos son una extensión de amor, abundancia y del universo.
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