"No hay separación" y sin embargo si que la hay.
"No hay separación" y sin embargo si que la hay.
Es verdad que energéticamente no estamos separados, es verdad que el hilo que nos une es delgado pero firme, transparente pero real. Y sin embargo la separación es real, pues no olvidemos que hay diferentes niveles no solo de conciencia, sino de espacio-tiempo. Así que dos personas aparentemente juntas, pueden estar a miles de kilometros de distancia y dos personas aparentemente lejos, pueden sentirse muy cerca.
¿Entonces hay o no hay separación? Todo depende de cómo se viva. Pero por supuesto que la separación física es separación, la separación emocional es separación, la separación mental es separación... pero cuando hay una conexión sutil, entonces aunque exista una separación física, realmente la conexión sigue ahí. Así que la separación también depende mucho del estado interno que tenga cada quien.
El 2025 fue para muchos el año de muchas cosas sucediendo muy rápido. La realidad es que para muchos fue un año muy muy bueno, para otros fue dulciamargo, y para otros fue de pérdidas, desilusiones, de atreverse a mirarse realmente y reconocer dónde había y no había congruencia. Fue un año de muchas separaciones de pareja. Por donde vea, escucho historias de separaciones... unas muy dramáticas, telenovelescas, muchas de miedo, otras más tranquilas, más conscientes, más despiertas. Y es que no es que solo el 2025 haya sido el año de estos cambios, pero es verdad que fue un común denominador el hecho de que muchas parejas dejaran de serlo. Y no digo que no suceda en otros momentos, solo digo que ha sido sumamente interesante e intrigante la magnitud de personas que vivieron ese cambio. Un cambio tan potente que no fue por un "berrinche" o por "hacerlo a lo loco" sino de un discernimiento profundo respecto de ya no poder lograr sostener lo insostenible, lo que ya no daba más, lo que no era congruente, lo que pesaba más que aportar, porque aunque la vida es verdad que tiene sus altibajos, sus momentos de mareas fuertes, y sus complicaciones... es verdad también que no siempre la solución es resistir y quedarse ahí eternamente esperando que algún milagro haga que todo cambie. La realidad es que cuando algo ya no funciona, entonces la única cosa que hay que hacer es que hay que hacerlo diferente, intentar lo que no se ha probado, o simplemente hacer el cambio para que realmente las cosas se muevan de donde están. Y para muchos ese cambio requería un cambio muy profundo.
De estas parejas que se han separado o que están en la transición de hacerlo, todavía en esta cola de la serpiente de madera, me he encontrado de todo: relaciones que terminan en paz, sabiendo que no es que la relación se termine sino se transforma; relaciones de terror, donde terminan peleados de vida o muerte; relaciones concientes, donde ambos saben que no estan bien y que necesitan regresar a ellos mismos; relaciones en calma, donde cambios pueden mirar las cosas con perspectiva y terminar su relación en tranquilidad y entendimientos, separándose desde el amor.
Supongo que estas grandes diferencias pueden estar relacionadas con el nivel de trabajo y conciencia de cada uno, desde el entendimiento y la capacidad de lograr ver el panorama completo, de verse a si mismo y de ver al otro, de reflexionarlo, de trabajarlo en terapia, de indagar profundo para reconocer también la propia necesidad y la necesidad en general para poder estar en armonía.
Y todo esto también esta relacionado con la autoescucha, ¿qué se siente bien y qué no?, ¿qué me hace sentido y que no?, ¿qué me gusta y que no?, ¿qué esta alineado con mis necesidades reales y que no? ¿que sostengo por costumbre o deber y no porque realmente lo quiera? ¿qué quiero realmente? ¿que ya no quiero? ¿si supiera que esta situación se mantendrá igual en los siguientes meses o años, lo elegiría? ¿qué estoy dispuesto a ceder y cambiar y que no? Y asi las preguntas pueden seguir... pero creo que dentro de todas esas preguntas, en el fondo... es reconocer el cómo me estoy sintiendo en relación al otro, como me hace sentir, cómo estoy logrando expresar lo más bonito y genuino de mi, o por qué no estoy pudiendo hacerlo...
Creo que requiere mucho valor lograr soltar algo que ya no se siente bien, cuando es algo tan común y parte de la vida diaria, es difícil abrirse a la posibildiad de que pueda ser mejor, la mente le da mucho miedo, el que dirán, el qué pasará, el sentirse sin suelo firme, sin nada seguro... requiere mucho valor reconocer qué dinámica, que situación ya no hace sentir bien... porque los cambios son difíciles y dan miedo. Pero una vez que reflexionas si realmente quisieras seguir igual... es donde puedes ir encontrando las respuestas. Terminar una relación no es un fracaso, es un proceso de desarrollo, cambio y crecimiento.
Y al final, es que nada nos asegura nada, es decir, terminar una relación no significa que ya no encontrarás a nadie, o que al final se puedan volver a encontrar en otro momento, en otra situación... yo pienso que siempre todo es para mejor, siempre se pone mejor... porque tu también has crecido y te das cuenta (si te has trabajado) en lo que hay que mejorar, en atender más las necesidades del otro y las propias, en buscar comunicarse y construir en conjunto... en que te gusta y que no y así poder ponerlo sobre la mesa y que entonces cualquier relación tenga bases firmes... porque la sinceridad bonita es base para cualquier relación real.
No hay fracaso real, hay aprendizaje, hay crecimiento, hay entendimiento, hay evolución. Hay un reconocer que yo tengo valores y que el otro también y que no por eso ninguno está mal... los dos están bien, pero quizás sus valores son distintos, quizás su visión es distinta, quizás la energía que aporta cada uno es distinto a lo que cada quien necesita... hay muchos por qué quizás no está funcionando la relación... y no todo se tiene que tapar con un curita, o intentar cubrir con un dedo el sol... cuando en realidad tal vez es algo mayor lo que está pasando y está bien. No pasa nada por cambiar de decisión, no pasa nada por que la relación cambie... lo importante es que se sienta mejor, lo importante es que se sienta bien. Y claro, es importante trabajarse en sí mismo para así reconocer qué es lo que está pasando en la relación, si es solo un malentendido, o si realmente es algo más.
Pero siempre, cualquier cambio es bueno si se siente bien y ojo, no quiere decir que no habrá dolor, tristeza, pena, enojo, etc. Quiere decir que se debe de sentir mejor a como te sentías antes, con más ligereza, con menos peso, con menos tensión, ansiedad, etc. Tu cuerpo, tu ser te irá mostrando el camino, y que mejor si puedes hacerlo con el apoyo de personas expertas, que te permitan ver más allá de lo que estás pudiendo ver, que te ayuden a moverte cuando es momento, que te ayuden a trabajar cuando es momento, que te ayuden a abrirte cuando es tiempo, que te ayuden a salir de tu zona de confort cuando esa zona realmente ya no se siente bien.
Y todo recae de nuevo en lo que los místicos antiguos ya hablaban... escuchate, escuchate, escuchate. Pero no desde el ego... desde la sinceridad de tu corazón
Comentarios
Publicar un comentario