Reflexiones en el propio encuentro

 El otro día un amigo me dijo, prácticamente de la nada  algo que sin él saberlo yo necesitaba escuchar “You have to live in the present moment, because if you are always expecting something to happen, you will be disappointed. Things rarely turn out exactly the way you want them to. You shouldn’t do something just because you’re waiting for a specific result; you should do it because you truly want to do it” y en el momento que me lo iba diciendo, en su idioma nativo, pues yo me iba iluminando y viendo como sus palabras eran “Words of wisdom” y fue muy bueno, y es curioso porque el es muy racional, nada espiritual, pero esta charla era bastante espiritual, y aunque es muy racional al mismo tiempo está dotado de espiritualidad. Y es que pocas veces hablo con él realmente desde lo profundo, y esta vez agradecí ese momento… y me recordó hacía unos meses que igual que en esta ocasión, en una fiesta, se me acercó y me dijo “with all the respect, let me tell you that you look beautiful” y es que el no me estaba coqueteando, eso me quedaba claro, de hecho hasta el le había pedido permiso a su pareja para decirme esto y así entonces no se mal interpretara… el sabía que yo había estado pasando por un proceso difícil, y sus palabras junto con otras cosas que me dijo en ese momento, me conmovieron tanto que me hizo llorar y no de tristeza, sino de agradecimiento y de asombro, de reconocer cómo sin darme cuenta por mucho tiempo estuve perdida y ahora ya me estaba volviendo a encontrar.  

Y entonces, en este camino de reencontrarme también me estoy reencontrando con migo misma, con mi gusto por mi misma, mi propia atracción y mi atracción por el mundo. Y aunque no busque nada realmente, me parece interesante la apertura a abrirse a ser, conocerse y experimentar la vida desde nuevos ojos y por supuesto, darse cuenta que ya no se siente igual que antes, pero que no por eso sea algo malo, sino todo lo contrario, es una oportunidad de reconocerse desde una nueva forma, más madura, en esencia, sin dejarse llevar por cualquier cosa, sino realmente desde algo que me haga resonar y me haga sentido, y así uno avanza con conciencia hacia lo que hace sentido, 

Y así abrirse a la experiencia va tomando forma en los diferentes momentos de la vida, según hacia lo que se le relacione o según el momento que toque, y así, abriéndonos al misterio, podríamos sorprendernos de lo que la vida nos trae, cuando nos permitimos salir de la zona de confort, cuando vencemos el miedo, la vergüenza o el pudor, cuando permitimos reflejarnos en un otro o encontrarnos de nuevo con nuestro propio reflejo, frente a frente… porque no hay nada más bello que reconocerte después de haberte perdido, es un gran misterio, es una Epifania, es reconocer quien eres tu y al mismo tiempo reconocer que aunque no eres la misma persona, en el fondo eres la misma, y aún más en el fondo, eres alguien completamente distinto. 

Y así como muchos escritos y como muchas veces digo, así este escrito se escribe solo, basado en reflexiones chungas y sueltas, sin ningún propósito más que el de reflexionar, y sacar lo que traigo dentro, reconocer lo propio. Reconocer lo que la vida me va ofreciendo a cada instante y así ir tomando esas frutas maduras y frescas que están disponibles y se me ofrenden, y al mismo tiempo, así dejar de esperar al árbol que estoy nutriendo y regando esperando por sus frutos y flores, sino permitiendome seguir nutriéndole y siendo, soltando el resultado , y aprovechar los frutos y flores que ya están disponibles para mi en el jardín… que no significa olvidarme de ese árbol, sino permitir que cada árbol se abra, se comparta  y madure en su momento. 

Así abrirse a la experiencia es un eco del yo interior, es un redescubrirse a sí mismo al vivir la vida.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Intensidad

El llamado a mirar dónde uno pone los pies.

El olvido y los milagros