Cosas que estoy aprendiendo:
El sistema nervioso necesita regularse y eso no lo enseñan en casa ni en la escuela, o por lo menos no es lo común. La buena noticia es que se aprende.
No es lo mismo sentir que evadir. Cuando nos sentimos desregulados al enfrentar alguna situación que se siente de gran intensidad o que nos genera incomodidad, hay dos caminos principales: evadirlo o permitirse sentir, sentir lo intenso o lo incómodo pues no es cómodo o fácil, pero es importante para reconocer que nos está diciendo así como para aprender a regularse.
Cuando evadimos situaciones, tarde que temprano llegaran para afrontarlas, aunque uno puede mantenerse evadiendo las cosas eternamente, lo que conlleva a enfermarse, desconectarse con uno mismo, perder oportunidades o incluso tomar decisiones sin ser realmente lo que se quería.
Otra cosa interesante que he reflexionado últimamente es que podríamos decir que hay dos tipos de culpa: la culpa verdadera y la culpa falsa. La culpa falsa deriva de una creencia desadaptativa. Por ejemplo: creer que si te quedas en casa de alguien más, por más tiempo del planeado, generas incomodidad, porque creciste escuchando un discurso de “a los días el invitado apesta”. Uno puede decidir algo diferente a lo que realmente anhela, por no querer incomodar a otras personas, es decir, por tener una percepción completamente errónea y lo único que hace es autosabotearse a sí mismo y entonces elegir algo que no quería.
Las decisiones se deben sentir bien. ¿Cómo saber si tomaste una buena decisión? Bueno esa es la pregunta del millón para mí… pero he ido descubriendo que las buenas decisiones te han de dar paz, una mala decisión (o cuando no decides realmente con el corazón) te puede hacer llorar como magdalena por horas y horas y horas… y entonces hacerte darte cuenta que tú si querías eso. ¿Qué hacer con ello si te das cuenta que no puedes volver atrás? Pues aprender de ello para no volver a realizar el mismo error en el futuro. Y reconocer esas creencias que no te dejaron elegir lo que querías para irlas transformando, porque Fuck! Que horrible es ese sentimiento de no elegir lo que tu alma realmente quiere.
La cosa es no caer en el error de evadir lo que se siente . Es decir, cuando te das cuenta que algo te dolió tanto porque no podías parar de llorar durante 11 horas seguidas como magdalena, o por quién sabe cuántos días, semanas o meses más, y crees que entonces mejor eso no es para ti. Cuando en el fondo lo que te estaba mostrando eso, es que era tan importante que eso es lo que realmente querías. La evasión te hace no ver la realidad por la incomodidad de sentir esa profunda tristeza y separación, porque duele tanto ese sentir… y ahí realmente lo importante es reconocer que esa situación duele, pero que puede acomodarse y de ahí ir dando orden para encontrar el camino adecuado. Es poder observar desde fuera que cosas prácticas hay que hacer para resolver esa situación aceptando el sentimiento también.
Algo que creías trabajado puede volver a replantearse de mil formas y no es malo, es humano y está bien. Uno va entendiendo más cosas de uno mismo y de toda la situación, que como fue tan importante, sigue siendo motivo de entenderlo, ordenando de a poco o de a mucho, soltando si llega el llanto, el enojo, la risa, el suspiro o lo que sea. No ha que desvalidarlo, es importante reconocerlo y dejarlo salir.
Aprender a regular el sistema nervioso no es lo mismo que evadir. Aprender a regularlo quiere decir aprender a relajarlo (sin sustancias externas), aprender de forma natural la capacidad propia de la autorregulación.
Puede que toda la vida pensaras que sabías hacerlo bien, hasta que te enfrentas a situaciones que te sobrepasan, que te llevan a la crisis o catarsis, ahí comienza el verdadero trabajo de la autorregulación. Y claro, nadie tiene la capacidad de sostenerte. Sin embargo, algunas personas te hacen desbordarte más desde unas perspectivas desadaptativa, porque hay poca compasión, poca capacidad de contención o poca capacidad de autorregulación también de esa persona, y hay otras que te ayudan, brindando el espacio o el apoyo necesario para que puedas autoregularte.
Desde esta visión, poniendo el foco en el sistema nervioso, las etiquetas como -depresión-, -ansiedad-, etc. dejan de tener mucho sentido, y se pueden ver más bien como una desregularisacion del sistema nervioso, reconociendo que la mente sigue lo que el cuerpo siente.
Entonces, aunque la mente tiene poder sobre el cuerpo, aprender a regular el sistema nervioso nos ayuda a calmar la mente. Es como que mutuamente se ayudan a regularse y a desregularse.
Hoy en día hay mucho auge en el trabajo corporal, la música, danza… porque el cuerpo nos ayuda a liberar emociones, bloqueos, es decir a sanar y a regularnos internamente.
El cuerpo, nuestro vehículo, ya no solo es este traje que estoy usando para experimentar en esta tierra, es la respuesta para todo lo demás. Para ir profundo, para disfrutar, para experimentar, para calmarme, para encontrar bienestar. Nuestro templo sagrado que yo estoy reconociéndolo por más absurdo o raro que suene.
Y tú, cómo estás sintiendo las experiencias de tu presente?, cómo estás tú con tu cuerpo? Cómo está tu sistema nervioso?
Comentarios
Publicar un comentario