Camino
Te encuentras frente a una bifurcación ¿y que haces?
Puedes quedarte sin hacer nada, estático, parado frente a esos caminos.
Puedes decidir regresarte, mejor no ir, no tomar ninguna decisión, ningún camino.
Puedes elegir el camino.
Cerrar los ojos, hacer introspección, ¿qué camino se siente bien? ¿Cuál es el camino del corazón?
Las decisiones te llevan a un sitio o al otro, pero en el fondo. Te llevan a donde tenías que ir o querías ir, según de dónde venga la elección.
Y si al decidir o no decidir te das cuenta que querías lo otro, entonces te queda lo mas importante: el aprendizaje.
¿Por qué decides lo que decides? Esta pregunta la he traído presente últimamente, ha sido un proceso de indagación muy profunda y realmente me ha ayudado a ver todo lo que no había visto de mí misma.
Todo gira en torno a lo mismo. La misma herida que no permite ver con claridad de un inicio. Y aunque en momentos esa herida no permita del todo ser quien uno es, lo curioso es como la vida va acomodando todo para terminar sorprendiéndonos con el resultado menos esperado pero igualmente lleno de belleza.
La vida, el misterio nos sorprende, de un momento a otro puede cambiar la historia, la narración, el desenlace. Uno ha de permitirse fluir, fluir para no romperse.
Hay mucho por lo que la vida llega a sorprender, y menos mal, sino que aburrido sería. Y lo más interesante, es como un evento desencadena en otro… ¿es que la elección abre las oportunidades nuevas? ¿Será que todo siempre está ahí disponible? ¿O cada camino lleva lo suyo?
Nunca se repite lo mismo; es imposible que sea igual, todo está cambiando. Quizás lo que nunca cambia es lo verdadero, aquello que tiene cimientos más allá de algo físico, es una estructura pura, una verdadera, una que permanece a lo largo del tiempo.
Y así, todo se muestra. Una vez elegido el camino se abre y te muestra lo que hay en verdad allí, lo que hay dentro de ti y lo que se refleja afuera. Y ahí también uno puede decidir si quiere seguirlo, mantenerse allí o cambiar de ruta. Uno puede llegar a preguntarse: ¿Este camino me lleva a dónde quiero ir?, ¿cómo me hace sentir este camino?, ¿qué estoy recibiendo de él?, ¿qué sensaciones llegan?, ¿cuál es la verdad de este camino?
Elegir quiere decir, tener certeza de quién eres, que quieres, y a dónde quieres ir.
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