Los niños santos que aflojan la voz, que suavizan, que profundizan. Llevan a entrar en el juego, suave, a entrar en ti a entender otras perspectivas que no habías visto. Los niños santos son santos porque te ayuda a ver con más claridad, los colores más brillantes y con mayor transparencia las cosas como son. Así como los niños, simples, sinceros, reales. Si buscas respuestas quizá no siempre te las den, tal vez solo te dejen ver lo que hay frente a ti, reconociendo que el recorrido lo haces tú y que no puedes “ver el futuro” para saber el camino a seguir. Los niños santos limpian, suavizan y te dan una nueva mirada, más suave, más limpia. Las plantas te enseñan, te muestran, te recuerdan el camino, la quietud, la simpleza, el silencio. Pero no te ayudan a transitar el camino, eso lo tienes que hacer tú. Puedes tomar miles de hongos, o de plantas o de lo que sea y te pueden dar miles de visiónes, de entendimientos, de aperturas, pero eso se queda ahí, el re...
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