Habría que revisarlo de nuevo.
Habría que revisarlo de nuevo.
¿El qué?
Aquel asunto pendiente, ese que se quedó inconcluso hace tiempo atrás.
¿Pendiente?
Si, en pausa.
¿Algo sucedió?
Si que mis audífonos cayeron al piso y se abrieron, ahí me di cuenta “esto no esta roto, solo está separado”. Y ahí tuve un -despertar-, o así le llamo yo, un darme cuenta de algo importante: aunque en apariencia algo parezca que se rompió, puede ser que solo esté separado, así como puede suceder con uno mismo… que realmente uno no esté roto, solo este separado de sí mismo… y reconocerlo ayuda a que sea más fácil el camino… porque no es lo mismo algo roto que algo separado.
Y asi, de nuevo los pude unir… y de nuevo digo… hay una gran diferencia en cuando algo se rompe y cuando algo se separa.
Es algo parecido como a una fogata… ¿cómo sabes cuando un fuego sigue vivo o no? Realmente con la vista podrías verlo, aunque también lo puedes mover y reconocer si sigue encendido.
Pero cuando hay un fuego presente, se siente, te das cuenta… es como si vieras un pedazo de basto allí, una madera con fuego y dijeras que el fuego está apagado, cuando lo más obvio es que está prendido.
¿En que se asimilan unos audífonos que se separan y pueden volver a unirse, y un fuego que sigue prendido?
Y ¿cuánto tiempo puede durar un fuego encendido?
Creo que lo más bonito de todo, es que a estas alturas la vida nos sigue sorprendiendo y mejor aun, nosotros mismos nos seguimos sorprendiendo. Pues aunque no sepamos bien, quienes somos realmente (aunque ya sabes que en el fondo si que lo sabemos), nos vamos moviendo con la valentía de saber que todo se va acomodando, teniendo ya la conciencia, que nuestros pasos son también conscientes, que el camino se va mostrando en comunión con nuestra valentía y el reconocimiento del propio corazón y el llamado en cada momento.
Reconociendo ¿que me hace sentir bien? ¿Dónde se siente bien? ¿Qué me hace sentir en mi centro? ¿A donde estoy sondo llamado?
Las relaciones íntimas son un camino de transformación.
“[…] Cuando, por ejemplo, ya no podemos seguir manteniéndonos en guardia ante alguien a quien amamos, y renunciamos al viejo escudo protector, podemos sentirnos bastante desnudos y vulnerables. Pero esa misma desnudez también nos vuelve más transparentes a nuestra auténtica naturaleza. Cuando menos necesitamos defender, más en contacto estaremos con lo que realmente somos, y esa conexión más profunda con nosotros mismos también nos permitirá acceder a los recursos internos que más necesitamos después de haber renunciado a nuestra coraza, la verdadera fortaleza que proviene del interior y no tiene nada que ver con blandir la espada en alto. Ésta es la lógica a que se atiene la alquimia del amor.” -Welwood, J.
Y entonces no estamos rotos, solo estamos separados.
Y así cuando nos damos cuenta que no hay nada que defender, todo se aligera, la experiencia se aligera, uno puede moverse en libertad mostrando su auténtica naturaleza, sin la reserva, sin el viejo escudo protector, en contacto con lo que realmente somos, en conexión profunda con nosotros mismos y así mostrando la autenticidad también, hacia el otro. Sale el amor natural, sale la verdad, se muestra sin miedo al que dirán, sin miedo al que diré, sin miedo. En la desnudez de abrirse al momento y de mostrarse en auténtica naturaleza.
Comentarios
Publicar un comentario