Reconociendo lo que uno lleva dentro

 Reconociendo lo que uno lleva dentro, el valor, la propia estima y amor propio.

Nadie puede darte lo que tu no te das a ti misma/o. A veces estamos esperando validación externa, pero ¿qué se está buscando realmente cuando esta validación se requiere? ¿es acaso el niño o es acaso el adulto que lo necesita?

El niño busca esa validación porque parte de su instinto natural de supervivencia y de nutrición requiere una guía constante para saber, consciente o inconscientemente, si lo que hace lo llevará realmente a la mayor virtud. Y aunque el humano adulto puede ser algo similar, llega un punto en que deberá reconocer cuando se esta moviendo desde el niño y cuando lo está haciendo desde el adulto. 

El adulto sabe su valor, en el mejor de los casos, cuando su ser ha logrado crecer y evolucionar de la forma óptima. Aunque sabemos que hoy en dia con una sociedad enferma llena de automatismos que busca estar dentro de un estándar para "ser aceptado" muchas veces lo que sucede es que se olvida de su propia voz y valía, buscando por ende, la confirmación exterior para saber que su camino es el que según estándares externos, debe ser. 

Sin embargo, desde esta premisa, nos encontramos con adultos carentes de sentido de vida, en depresión, ansiedad y sin saber realmente que hacen aquí, cual es su camino de vida, porque no se han escuchado a si mismos y entonces, llega un punto, en el mejor de los casos en que ese cuestionamiento o reconocimiento es tal, que es necesario entonces un cambio de vida. 

Buscar validación externa todo el tiempo es sumamente cansado, sobre todo cuando lo que se busca, en el fondo es simplemente ser aceptado, ser parte de, no sentirse excluido cuando probablemente creciste en un ambiente donde no era adecuado "ser tu" porque salías de los estándares normales o rígidos en los que crecieron tus cuidadores, o simplemente porque tus cuidadores nunca se aceptaron a si mismos o nunca se sintieron aceptados. 

El meollo del asunto aquí en esta vida, es que cada ser viene con sus propias cualidades a esta vida, sus propias virtudes, características y elementos que le hace único y diferente. Y careciendo de la posibilidad de escucharse a sí mismo, nos encontramos con adultos que permiten dudar de su propia voz, de su sensibilidad, de su intuición y certeza, cuando un par, o un segundo o tercero da su punto de vista invalidando al otro, y quizás más allá de solo compartir su mirada, probablemente sin ser consciente, o siéndolo, niega la verdad del otro, omitiendo la posibilidad de sabiduría que la persona tiene y así sin querer la persona va olivando su propia voz, creyendo que el otro es más sabio y tiene la verdad. 

Es interesante ante estas circunstancias como es que al pasar el tiempo la persona que ha de reafirmarse y volver a escuchar su intuición, ir reconociendo que en múltiples ocasiones tenía la razón, su criterio realmente era más sabio que la de la persona que no validaba su visión y eso aunque doloroso, finalmente es liberador. Es muy liberador reconocer que en ultima instancia, lo que siempre se supo era asi, lo que se confirmaba, lo que se sentía, lo que el ser reconocía en sí mismo era correcto y que el otro solo era un ruido que hacía detener su propia sabiduría, su propia acción y visión y entonces es allí donde la persona va retomando su valía, su propia fuerza y de nuevo conectando con su intuición, con mayor fuerza esta vez.

La validación externa es como tener la intuición apagada, es como pensar que el otro sabe más que uno mismo en el ámbito que se quiere desarrollar. Claro que todos queremos gustarles a los demás, pues en un mundo social y colectivo como el que vivimos, todos queremos ser parte y mejor aún, ser reconocidos y amados por la esencia pura de quienes somos. Y tarde que temprano es a lo que se llegará cuando uno se mantiene en su esencia y congruencia con lo que se es, claro, siempre en un descubrimiento del si mismo, porque al estar constantemente creciendo y evolucionando, nos vamos encontrando con nuevas facetas de nosotros mismo, que al final en esencia es reconocernos en nuestra totalidad

Ser en esencia lo que uno es, con los cambios constantes que podemos tener, es la mayor de la congruencia, buscar quedarse en el mismo parámetro cuando el ser pide un cambio, es cegar la verdad interna. Y reconocer que en esos cambios muchas cosas se transforman puede dar miedo, puede dar miedo la incertidumbre, la torre que se cae, la muerte que llega a transformarlo todo. Pero todo lo que sea derrumbado es porque no tiene bases firmes reales.

Así que no hay que temer a que la vida nos lleve por otros rumbos, cuando uno se escucha a si mismo, a su calma, a su regresar a su propia esencia, nada malo puede suceder, porque frente a la verdad que habita en el alma, solo la verdad prevalecerá, pero una persona puede mantenerse en la mentira para siempre. Puede mantenerse sin escuchar realmente lo que le de duele, lo que no se siente bien y quedarse en una situación de por vida deteriorándose a si mismo, hasta que llege a su vejez carente de valía, de autoestima de saber hacia donde ir, porque nunca se escuchó realmente. Así que comenzar a escucharse a sí mismo es esencial, aunque para otros no tenga sentido tu camino, si para ti lo tiene, ahí es. Si a ti te hace vibrar, ser más feliz, sentir plenitud, te saca una sonrisa... etc... entonces sabes que es por ahí. No tienes que esperar a que sufras más y más y más para al fin poder darte cuenta que no era ahí, solo tienes que lograr reconocer lo que quieres realmente, cómo y en dónde y de qué forma te quieres sentir tu mismo, y tu con el otro y tu en relación de todo lo demás. La capacidad de ser completamente honesto sobre ello. 

Volver a la intuición es volver a la calma, volver a sentir, volver a permitirse ser con el otro realmente como se quiere ser, fuera de los límites mentales, de lo establecido, permitirse amar y ser amado, permitirse ser, ver y ser visto. Permitirse abrir el corazón. 

Escuchar la intuición es reconocer la propia verdad y lo que se sabe, aunque los demás no lo vean igual, porque al final de cuenta tu vida tu la verás, tu la reconocerás y así cada quien la suya. 

Aunque haya más vidas, no hay más vidas ahora, más que esta. ¿cómo te quieres vivir? ¿con quién? ¿de qué forma? ¿cómo te quieres sentir? ¿cómo quieres relacionarse? ¿qué relación quieres tener con los demás? ¿qué vienes a hacer aquí? ¿en dónde te ves? ¿qu´ te imaginas haciendo? ¿cuál es el sueño más loco que tienes?

¿Qué te dice tu intuición, qué te dice tu alma?




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