La cueva del lobo
¿Por qué buscas ir a la cueva del lobo?
¿Qué dices que es lo que te llama para ir a la cueva del lobo?
Enfrentar que? Transformar que? Cerrar que? Dejar de sentir? Aceptar? Soltar? Buscar? Crear? Amar?
Quizás todo eso que se enseña, busca ser una demostración de lo que es, para quitar la venda de los ojos, una y otra vez, para quitar las ilusiones, ese algún día… para no olvidar lo que es, la magia que ya está en otro lado, el fuego que está ahí encendido en otro faro de la galaxia.
Eso que se siente, no lo sentía antes, porque yo estaba en otro momento, se que en el fondo si que siempre lo sentía, pero no lo aceptaba porque yo miraba a otro lado donde al final habían flores para mí.
Cuando las flores se marchitan y uno recuerda, y se emociona por las flores que le han contado que están en la cima de la montaña, cuyo aroma es el más exquisito, las cuales están rodeadas de pura vida, de puras plantas medicinales y flores medicinales, pues claro, a uno le entran las ganas de ir, escalar la montaña y buscar su encuentro.
Pero que pasa cuando otra persona ya subió antes de ti, y que incluso ya está creando algo con eso que te prometieron sería para ti? Entonces entra el dolor en el corazón, se apachurra el pecho, entran los celos, y la persona se da cuenta que eso que se quería encontrar es de gran valor, es una reconfiguration de la vulnerabilidad frente a alguien o algo que ocupa un lugar profundo en la propia historia. Esas flores que significaban un gran triunfo, el poder llegar ahí, verlas, olerlas y utilizar su medicina para el bien personal y de todas las personas, pero alguien más llegó primero, alguien más ya lo hizo… entonces que queda? Dejar de subir la montaña? Dejar de ir a admirar esas creaciones? Dejar de tener ese encuentro? Quizás lo primero que nada es reconocer lo que se siente dentro. Reconocer que uno se hace las ilusiones que se crea en la mente, pero que entre la ilusión y la realidad hay mucha brecha.
Quizás todo esto sirva para finalmente soltar una teoría que se venía desarrollando desde hace tiempo.
Y comenzar a mirar desde una posición de mayor distancia donde no haya expectativa futura inmediata. Aunque en la propia indagación e introspección profunda sobre lo que significan las flores, la montaña para la persona, se reconozca que es un espejo al que se anhela llegar.
Entonces no solo son celos de que alguien más llegó ahi, está ahí, disfrutando, haciendo lo que se imaginaba. Es el sentimiento que se genera de la posibilidad no realizada, de un reconocer que esa proyección era propia y que alguien más ya tiene.
La cueva del lobo se puede ver como un mecanismo inconsciente, un mecanismo de defensa, Podemos exponernos a lo que nos duele por creer que la cercanía a eso será sanadora, y ser sinceros con esto, o puedes decir “a mi no me importa” cuando en el fondo sabes que es todo lo contrario. Es cuando esa persona dentro de toda su reflexión puede llegar al “me doy cuenta que esto es importante para mí y tengo miedo de perder la oportunidad de que suceda.
Y ahí, es cuando la persona pueda darse cuenta que quizás la oportunidad ya se perdió. Quizás todo lo que le dijeron, era solo su propia energía teniendo un alto deseo de que eso se concretizara, deseo que llevaba años soñando. Y ahora al subir la montaña, hacer el esfuerzo por llegar ahí, y por fin disfrutar de esas flores y plantas, reconocer que el esfuerzo en parte ha valido al pena, aunque al final ese sueño final no sea el que está ahí, disponle para ella, y este algo más que nunca sospecho. Quizás todo ese recorrido le ayude a darse cuenta que no tiene que entrar a la cueva del lobo para buscar su sanacion, para buscar su corazón, porque el corazón y la sanacion están dentro. Quizás sea la última vez que escalé esa montaña y busqué esas flores. Quizás ahora toca ir a abrirse a buscar otras flores, y dejarle el sitio a quien ya subió por ellas.
Quizás esos celos que reconoce simplemente sean esa señal de “esto es importante para mi” y también sea importante decir “reconozco que esto me duele, porque esto lo quiero yo también”.
Y así quizás poco a poco se vayan soltando los celos y la tristeza… permitiendo conocer nuevas flores, encontrando quizás la medicina que nunca se imaginó, encontrando un gran corazón latiendo dentro de una hermosa flor, o árbol o algo similar.
Quizás esa montaña haya sido o sea la preparación para algo más, algo hermoso, inimaginable. Y así se va soltando el dolor, sin bloquearlo, sin decir que no existe, porque sería hipocresía… reconociendo que existe, que duele, que hay celos. Y preguntándose a sí misma, cuál es el siguiente paso? Que hago con esto? Será que alejarse de la montaña sea la respuesta? O se podrán transformar esos sentimientos en algo más? Se podrá verdaderamente transformar el dolor, la tristeza y los celos en aceptación, alegría y amor? Será que realmente se puede hacer o que simplemente se debe de aceptar lo que es?
¿Por qué buscas ir a la montaña?
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