Todo tiene su medicina
El cuerpo como templo se habita, te habita, lo habitas.
¿Qué es lo que te ha generado el desequilibrio en tu cuerpo? ¿Cuántas emociones reprimidas hablan a través del cuerpo?
Cuerpo, mente, emociones, alma… todos igual de importantes. Ya sabemos que todos están conectados. Entonces, sostener una situación estresante por tanto tiempo, claro, puede generar un desequilibrio, cuando por fin “sueltas” y quizás ni siquiera es cuando ya soltaste, sino mucho antes de eso ya estaba ahí pero no te habías percatado… porque no… no es normal ni está bien vivir en constante “miedo”, en “lucha” en “camina de puntitas”.
Y si… después de mucho tiempo de mantenerse en ese “modo alarma” en esa constante vigilancia, donde el cuerpo y la mente se mantienen en alerta, pues después sería “normal” darse cuenta que uno no sale así nomas… hay que re acomodarse, re aprender, es un volver a decirle al cuerpo que todo está bien, que no hay riesgo. Es el reconocimiento de la mente, de los pensamientos limitantes, de las emociones en sus bajas frecuencias.
Y si, reconfigurarse es volver a confiar, pero no solo en quien está delante, en uno mismo, y en los demás. Porque una fingirá e vuelve algo que multiplicada mente puede erróneamente e inconscientemente pensar que alguien te hará daño, cuando realmente nunca sucedió así. Uno entra temeroso a algún lugar por miedo de recibir un golpe que en el pasado surgió, quizás sin entender realmente todo el contexto, quizás teniendo claro lo que sucedía… pero el resultado es evidente, lo que se aprendió de eso es importante y es algo que hace crecer.
Aprender a soltar el miedo es vital, así como el afrontar estudios médicos, el hacerse esos exámenes que uno puede evadir, el reconocer lo que se tiene que hacer para sanar, en todos los sentidos… porque después de un estrés crónico o constante, uno no puede esperar estar como si acabaras de salir de una clase de yoga o de uno masaje… uno reconoce que va saliendo del campo de batalla, una batalla que muchas veces por la situación ha tenido que ser un poco silenciosa, para evitar lastimar a otros, pero ese silencio acumulado no desaparece, solo se sitúa en un lugar distinto…
En cada susurro, en cada momento, en cada renacer, en cada oportunidad… un momento más para reconectar, para volverse a ver a sí mismo en otro lugar u otro momento. Ya no soy la misma y sin embargo, sigo siendo la misma.
Y así de a poco, se va soltando el enojo del hígado, se va soltando la tristeza de los pulmones y del corazón, se va digiriendo la vida con los intestinos, se va limpiando la firmeza de los pies, se va volviéndose valiente para hacer lo que se tiene que hacer, buscando los especialistas, abriéndose a lo alternativo y a lo no alternativo, creando una unión para volver a alinear el cuerpo fisico, el cuerpo mental y emocional.
Todo vuelve a la oportunidad un inicio para reactivarse internamente, para encender ese fuego interior y pensar objetivamente manteniendo el corazón bien abierto y amoroso.
Todo reinicio es bueno, aunque a veces uno pueda caer en los viejos patrones, siempre se puede reconectar con lo que verdaderamente se quiere y se requiere.
La medicina está también en reconocer que es eso que llevo cargando y que no lo he soltado verdaderamente, cuáles son esos sentimientos que tengo guardados o sin procesarlos realmente, que tanto esos se están extrapolando en otras cosas en mi vida. Y de que forma se puede hacer libre de esas tristezas, enojos y decepciones… cuánto tiempo ha de pasar para transformarlo todo… será cuestión de “soltarlo” y hacer como sino importara? O si no se procesa es algo que volverá eventualmente si no se hace?
Todo tiene su medicina
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